El estilo es la diferencia
Programa: “Psitt!! Psitt!!” y “Viene regando flores desde La Habana a Morón”.
Compañía: Gelabert-Azzopardi Cia de Dansa.
Directores: Cesc Gelabert y Lydia Azzopardi.
Coreografía: Cesc Gelabert.
Bailarines: Carlos Fernández, Cesc Gelabert, Romain Guion, Alberto Huetos, Emma Lewis, Noelia Liñana, Maureen López y Caliope Paniagua.
Dirección técnica e iluminación: Ganecha Gil Gracia.
Escenografía: Jossu González.
Vestuario: M. Peña/ Peris.
Lugar y fecha: Auditorio del Kursaal, 12-Enero-2006.
La compañía de danza Gelabert-Azzopardi, vieja conocida de otros escenarios donostiarras, estrenó el Auditorio del Kursaal con un impoluto programa compuesto por dos piezas de diferente calado que demostraron el buen hacer de los catalanes. Inició la velada la obra “Psitt!! Psitt!!” que, con música de Pascal Comelade, sumerge al espectador en un universo de títeres circenses cargados de ternura. Por su parte, “Viene regando flores desde La Habana a Morón” está concebida como una jam session con música cubana en directo del Cuarteto Timbancó. Siendo las dos piezas de corte diferente, presentan como hilo conductor común la limpieza en la ejecución y la sobriedad de movimientos, claro sello del vocabulario de Cesc Gelabert (Barcelona, 1953), quien, por su parte, demostró su excelencia interpretativa, pese a acusar, en ocasiones, su edad. La danza de Gelabert cautiva por su meditada precisión. Y ello sedujo al público asistente que aprobó con su aplauso el estreno de la formación catalana en el gran Auditorio de la mano de la Fundación Kursaal.
El coreógrafo y bailarín catalán Cesc Gelabert, Premio Nacional de Danza 1996, puede presumir de haber creado un vocabulario dancístico propio, en sus más de tres fecundas décadas de creación. Concibe la danza como una especie de meditación, tan libérrima como para dejar volar su cuerpo, tan precisa como para ejecutar sus movimientos con una fina elegancia y limpieza. Se percibe que el intérprete catalán es riguroso, exigente y minucioso en cada leve esbozo de movimiento. Sin embargo, toda la introspección que realizó en “Preludis” (Egia Kultur Etxea, 6-Abril-2002), bailando un bellísimo e íntimo solo, queda difuminada ante el poder del grueso de la compañía. En cierta manera, el espectador tiene la sensación de que Cesc Gelabert, considerado uno de los mejores coreógrafos nacionales en la actualidad, va cediendo el testigo a sus bailarines, en una especie de despedida sosegada y pacífica. Sigue dibujando líneas bellísimas de perpetuum mobile, mientras construye movimientos minuciosos de puro deleite para el sibarita de la danza. Sin embargo, su impactante y enigmática presencia escénica se diluye por el empuje de otra generación que ha metabolizado a la perfección toda la filosofía del lenguaje Gelabert.
“Psitt!! Psitt!!” fue la primera obra interpretada por la compañía Gelabert-Azzopardi. La pieza que reúne a ocho bailarines haciendo las veces de sendos personajes circenses rezuma ternura y cierto halo de melancolía. Más fresca y vital, “Viene regando flores desde La Habana a Morón” se construye como una especie de sesión de improvisación en la que los bailarines interpretan ritmos de corte caribeño. El Cuarteto Timbancó pone la música en directo, lo que confiere mayor viveza a la obra. La alternancia de solos, dúos y escenas corales ofrece la diversidad compositiva, a diferencia de “Psitt!! Psitt!!”, en la que los solos poseen un mayor peso específico. Lo mejor de la suma de ambas piezas del programa -“Psitt!! Psitt!!” y “Viene regando flores desde La Habana a Morón”- es la demostración del afianzamiento del estilo dancístico de Cesc Gelabert, mientras éste encamina con suavidad y sin traumas sus pasos hacia el otro lado de las bambalinas. Sin embargo, su genio creativo, la limpieza y sobriedad de su vocabulario, la finura y elegancia de sus piezas son unas constantes ya clásicas en la obra del coreógrafo barcelonés. Y es que el estilo personal de Cesc Gelabert marca la diferencia.
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