67 Quincena Musical-Lucia Lacarra y el Asami Maki Ballet con "Pink Floyd"
El plus de Lucia
Programa:”Pink Floyd Ballet”
Piezas: “Run like hell”, “Money”, “Is there anybody out there?”, “Nobody home”, “Hey you”, “One of these days”, “Careful with that axe, Eugene”, “When you’re in”, “Obscured by clouds”, “The great gig in the sky”, “Run like hell”, “Echoes” y final.
Compañía: Asami Maki Ballet Tokio. Coreografía: Roland Petit. Director artístico: Kyozo Mitani.
Bailarines invitados: Lucia Lacarra y Cyril Pierre (Ballet de la Ópera de Munich), Lienz Chang, Ken Kikuchi, Tetsuya Nakashima, Yuko Tanaka, Yuya Kon, Altsankhuyag Dugaraa y los street-dancers Slyde, Dara, Amala, Fish y Bruce.
Bailarines: Tamiyo Kusakari, Naomi Hashimoto, Manami Yoshioka, Yuko Kasai, Kika Aoyama, Yukiko Ito, Asami Kushikata, Wakaba Tateno, Sayaka Okuda, Miyako Kobashi, Nami Tsukamoto, Hiromi Kato, Yuko Watanabe, Megumi Kaibara, Yoko Takeshita, Hitomi Sakanashi, Kanako Matayoshi, Makiko Yamanaka, Akiko Kaihoh, Tomohiko Henmi, Wataru Tsukada, Anton Kei Hosaka, Shao Zhi Yun, Satoshi Akiyama, Takahito Ito, Kenzo Muto, Taichi Tokunaga, Takahiro Kasahara, Toshiyuki Yorita, Chirai Sakatsume, Ikuru Hosono, Ryoichi Ishida, Chiharu Kiyotaki.
Música: Pink Floyd.
Evento: 67 Quincena Musical.
Lugar y fecha: Auditorio del Kursaal, 18-Agosto-2006.
Lucia Lacarra, Premio Nacional de Danza 2005 en la categoría de Interpretación, brilló e hizo brillar el entretenido espectáculo “Pink Floyd Ballet” (1972), cuya coreografía corresponde al genial coreógrafo francés Roland Petit. Precisamente, la incorporación de la zumaiarra al Ballet Nacional de Marsella (1994-1997), dirigido por Petit, supuso un cambio trascendental en la carrera de Lacarra. Pronto, alcanzó la categoría de Bailarina Principal o Primera Bailarina- denominación según las compañías- y se convirtió en musa del creador galo. Por eso, Lucia aceptó sin cortapisas involucrarse en la gira española del Asami Maki Ballet, compañía japonesa con la que colabora desde hace tres años, con la obra de su mentor. Aunque el espectáculo “Pink Floyd Ballet” se estrenara hace más de 30 años, contando con el propio grupo británico en sus primeras actuaciones, debe su resurgir al interés de la formación nipona, que re-estrenó un remake del original en 2004, con pequeñas actualizaciones como el breakdance de los street-dancers. Para ese renacer del “Pink Floyd Ballet”, Roland Petit contó con Lucia Lacarra, como en esta ocasión, en las dos funciones programadas dentro de la 67 edición de Quincena Musical. La obra se compone de doce piezas, que alternan las grandes escenas corales, con pas a deux, solos y tríos. De ellos, Lucia baila tres pasos a dos y la gran escena coral final. Su exquisitez bailando es el plus de lujo de un espectáculo de por sí visualmente muy entretenido. El buen trabajo del grupo nipón, aderezado por la música de Pink Floyd, y la labor de solistas, y, sobre todo, de una magnífica Lucia Lacarra, secundada por Cyril Pierre, con quien comparte una química especial sobre los escenarios, satisfizo al público de Quincena Musical, que se rindió a los pies de la étoile guipuzcoana.
El coreógrafo francés Roland Petit compuso esta obra en honor a su hija, quien, en aquella época, escuchaba incesantemente al grupo británico. Tras un pequeño pase unos meses antes, el gran estreno a nivel mundial se produjo en 1973, en la Salle Valiers de Marsella. En aquella ocasión, la banda inglesa interpretó su música en directo, mientras los bailarines del Ballet de Marsella ejecutaban con brío la obra de Petit. Compuesta por doce cuadros escénicos, la coreografía busca la unión de la danza y la música rock, sin ninguna premisa argumental. La alternancia de solos, dúos y grandes escenas corales dota de gran dinamismo a la obra. Por otra parte, el vestuario, con todos los bailarines enfundados en inmaculadas mallas blancas, y la iluminación buscan resaltar la danza en si, porque “Pink Floyd Ballet” emerge como una fusión inteligente de coreografía neoclásica y rock. Ya en 2004, el creador galo rescató esta obra del baúl de los recuerdos y lo compuso para la compañía nipona Asami Maki Ballet. Para ello, le realizó unas pequeñas modificaciones, para que la obra no perdiera su sentido de la contemporaneidad: breakdance con un grupo de street-dancers y un impresionante pas a deux sobre la canción de “The great gig in the sky”. Sin embargo, esas modernizaciones no dinamitan la esencia general de la obra. La compañía japonesa del Asami Maki se muestra muy precisa y limpia en la ejecución de todas las escenas corales. En este sentido, habría que destacar “One of these days” que reunió sobre el escenario a 32 bailarines, divididos en cuatro filas. Gustó mucho esta pieza, construida como un cuadro de un musical, en el que las filas se mezclan, separan y reúnen en una especie de chorus line. El conjunto es una imagen impactante, con la treintena de bailarines desgranando pasos acompasados y milimétricos. Una bella estampa que el Ballet de Asami Maki ofreció, posteriormente, como propina.
Por otra parte, ya en el plano de los solistas y estrellas invitadas, destacar la perfecta química y acoplamiento de Lucia Lacarra con su partenaire y pareja Cyril Pierre. Como un guante, la étoile guipuzcoana baila, brilla y vuela en brazos de Cyril, mientras éste, suma a sus labores de partenaire la ejecución de sus solos coreográficos. La unión de ambos, efectivamente, es una pareja, en toda la extensión de la palabra, como afirma con insistencia la zumaiarra. Por eso, cuando Lucia recala en brazos de Lienz Chang, ex Primer Bailarín del Ballet Nacional de Cuba, las diferencias resultan ostensibles. El intérprete cubano, reconocido por su labor como partenaire, hace una buena labor, sin embargo, Lucia eclosiona en todo su esplendor cuando cuenta con Cyril como pareja artística. Acostumbrada a roles líricos, la laureada intérprete guipuzcoana no acusa el hecho de bailar una obra abstracta, más bien, se diría que disfruta de esas momentáneas “vacaciones” del dramatismo de Tatiana, La Dama de las Camelias, etcétera. El remake de “Pink Floyd Ballet” ha servido como una buena carta de presentación del Asami Maki Ballet, compañía nipona que ya presentó el año pasado esta obra en la decimoquinta edición del festival “Le Temps d’Aimer” de Biarritz. Si a su limpia ejecución, se le une el entretenimiento de una pieza neoclásica de Roland Petit, la música de la banda británica Pink Floyd, y la categoría de las estrellas invitadas, comenzando por la anfitriona Lucia Lacarra, el resultado se traduce en aplausos por el acierto de Quincena Musical al programar este espectáculo. De esta manera, Israel Galván y Lucia Lacarra, Premios Nacionales de Danza 2005, han protagonizado la sexagésimo séptima edición del veterano certamen musical donostiarra. Flamenco y neoclásico, en definitiva, danza para pensar, disfrutar y vibrar.
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