68. Quincena Musical-Boston Ballet-"La Sylphide"
Sílfide con acento latino
Programa:”La Sylphide”.
Compañía: Boston Ballet.
Coreografía: August Bournonville, adaptación de Sorella Englund.
Director artístico: Mikko Nissinen.
Bailarines principales: Lorna Feijóo (La Sílfide), Carlos Molina (James), Raúl Salamanca (Gurn), Melissa Hough (Effie), Katelyn Prominski (Anna), Elena Suárez (Fiona), Kelly Potter (Nancy).
Música: Herman Severin Lovenskjold.
Evento: 68 Quincena Musical.
Lugar y fecha: Auditorio del Kursaal, 22-Agosto-2007.
 
El Auditorio del Kursaal acogió la última escala de la intensa gira estatal del Boston Ballet. Con el programa “La Sylphide”, la compañía norteamericana cerró sus seis semanas de espectáculos en otras tantas ciudades patrias. Para su visita donostiarra, en el marco de la 68 edición de Quincena Musical y con doble actuación, el Boston Ballet apostó por el programa clásico, en detrimento de su fantástica velada Balanchine que presentó en otras localidades. La primera noche, los roles principales recayeron en Erica Cornejo y Roman Rykine, una curiosa mezcla entre el ímpetu latino danzando y la limpieza y pulcritud rusa. Sin embargo, la segunda actuación fue protagonizada por dos latinos: la cubana Lorna Feijóo, en el papel de la etérea Sílfide, y el colombiano Carlos Molina, en la piel del enamorado James. Siendo el último espectáculo tras una apretada gira española, los bailarines del Boston Ballet pusieron toda su energía para obtener los mejores resultados en su despedida donostiarra. Aquellos pequeños y casi imperceptibles detalles que habían patinado el día anterior fueron subsanados, obteniendo el elenco de la compañía norteamericana los aplausos más cálidos del público de Quincena Musical.
Con una duración de hora y media, ver “La Sylphide” (1832, versión Filippo Taglioni; 1836, August Bournonville) equivale a contemplar una pieza de museo. No en vano, se trata de una obra decimonónica y, precisamente, la considerada como el primer ballet romántico de la historia. Por eso, el efecto en el espectador puede ser equivalente a rescatar una de las primeras películas, tal como “Viaje a la Luna” (1902, George Méliès), y proyectarla hoy día. Es decir, la tradición danesa de Bournonville, vía Real Ballet de Dinamarca, se ha conservado en todo su esplendor, pero suena a antiguo. Respetando su vinculación nórdica, el Boston Ballet montó este espectáculo con la también danesa Sorella Englund. En este sentido, la adaptación de Englund es muy respetuosa respecto al original y sus discípulos de la compañía bostoniana son unos grandes intérpretes, capaces de desgranar con su inherente calidad un clásico o un neoclásico.
En la primera parte, lo más llamativo resulta la escena de la danza escocesa, en la que interviene la joven Elena Suárez, de 14 años, nueva promesa de la danza ante quien se abre una prometedora carrera tras haberse alzado con el Concurso de Danza de Zaragoza en la categoría infantil y ser invitada por el Boston Ballet a participar en la gira española. Ya en el segundo acto, predomina la belleza del ballet blanco, de esas escenas corales de la sílfide y su tropa o del ser feérico y su enamoradísimo James. Tanto Lorna Feijóo como Carlos Molina demostraron la pasión latina en este ballet de tan estático para la intérprete femenina y tan exigente con el salto para el galán. Aunque no se trate del rol que mejor se adecua a sus características ni a su formación en la escuela cubana, Feijóo estuvo espléndida en los matices de fragilidad e ingravidez de la Sílfide. Por su parte, Molina dibujó una bonita colección de agotadores saltos. Fantástico final de gira para los componentes del Boston Ballet, que obtuvieron el refrendo y la recompensa del público de Quincena Musical.

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