|
 |
 |
 |
 |
Abducidos por Momix
Programa:”The best of Momix”.
Piezas: ‘Orbit’, ‘Poles Dance’, ‘Spawning’, ‘Underwater study 5’, ‘White widow’, ‘Gila dance’, ‘The wind-up’, ‘Sputnik’, ‘Hovercraft-quartet-duo-ribbon’, ‘Umbrellas’, ‘Skiva’ y ‘E.C.’
Compañía: Momix.
Coreógrafo y Director Artístico: Moses Pendleton.
Bailarines: Danielle Arico, Jane’l Caropolo, Ty Cheng, John Corsa, Samuel Witten Beckman, Djassi Johnson, Yasmine Lee, Steven Marshall y Brian Simerson
Lugar y fecha: Auditorio del Kursaal, 3-Mayo-2005.
Imaginativo, fantasioso y hasta mágico son los calificativos aplicables al espectáculo “The best of Momix”, que recopila, a través de doce piezas, los momentos más significativos de la compañía americana, que, estos días, celebra sus bodas de plata. Veinticinco primaveras cumple la formación creada por Moses Pendleton con la intención de entretener al público y expandir el arte de la danza. Y precisamente, con esa misión, recalaron en el Auditorio del Kursaal, en una doble función, en la que revisaron algunos fragmentos de sus archiconocidos trabajos “SuperMomix”, “Opus Cactus”, “Baseball” y “Passion”, esta última ya vista por estos lares al completo en la undécima edición del festival Maiatza Dantzan (1994). Dividido en dos actos, Momix ofreció un extenso repertorio de dos horas de duración. A medio camino entre la danza, la gimnasia rítmica y el ilusionismo, los bailarines polivalentes de la formación estadounidense sorprendieron por la cantidad de artificios y efectos especiales, que dejaron boquiabiertos a los espectadores, preguntándose el truco inherente. Eso sí, para los puristas del género, la danza quedó diluida entre tanto abracadabra coreográfico de Pendleton. Sin duda, el creador norteamericano cumplió con creces con su propósito de entretener al respetable, que correspondió con su aplauso.
Momix es una formación de bailarines-ilusionistas, creada por Moses Pendleton. La compañía es célebre por su habilidad para evocar un mundo de imágenes surrealistas, empleando objetos, luces, sombras, una gran dosis de humor y, lo más importante, el cuerpo humano. El nombre de esta formación procede de un solo creado por Pendleton para los Juegos Olímpicos de Invierno en Lake Placid en 1980; Momix es el nombre de un complemento alimenticio que Pendleton usaba para alimentar a sus terneros. Desde luego, la ironía parece inherente a la elección del nombre de la compañía. Por otra parte, teniendo en cuenta la complejidad y el efectismo buscados por Pendleton, el creador estadounidense no nutre Momix de bailarines al uso. Más bien parecen gimnastas olímpicos, por su corporeidad y masa muscular, cuestión completamente lógica, ya que la fortaleza y resistencia son dos de las claves del desarrollo de las piezas. Acudir a un espectáculo de Momix no es ver un montaje convencional. La concepción escénica de Moses Pendleton difiere de los cánones tradicionales. El norteamericano entiende el montaje como una ilusión, un gran truco de magia, una pequeña lección del arte de birlibirloque. Ello hace que la técnica y el lenguaje coreográfico quede supeditado e incluso relegado a un segundo plano. Sería como ver una superproducción de cine americano, repleta de la última tecnología de efectos especiales, frente al cine de autor europeo.
Doce piezas componen “The best of Momix”, que, en cierta manera, tratan de representar lo más destacado y sorprendente de los 25 años de la compañía. Comienza la velada con ‘Orbit’, un solo de una bailarina con un aro, para dar paso a ‘Poles Dance’, un trío masculino con pértigas. Otro trío, pero femenino y armado con inmenso globos, compone ‘Spawning’. La cuarta pieza de la noche presentaba a un bailarín, haciendo las veces de nadador en ‘Underwater study 5’. Muy lírica y de gran belleza poética fue ‘White widow’, un solo de una nostálgica dama de blanco columpiándose. Y frente a esa emotividad, los instintos más primarios en ‘Gila dance’, con cuatro bailarines, arrastrándose cual inmenso reptil de leyenda. Enésimas fueron las vueltas que dio la intérprete de ‘The wind-up’, en compañía de su balón. Y para finalizar el primer acto, la compañía al completo en ‘Sputnik’, una pieza un tanto larga y repetitiva. La segunda parte se iniciaba con un extracto amplio de “Passion”, titulado ‘Hovercraft-quartet-duo-ribbon’, juego de dobles parejas, dúos y sólo con cinta, que crea imágenes surrealistas. No era un fragmento de “Cantando bajo la lluvia”, pero, en cuestión de instantes, el escenario del Kursaal se pobló de paraguas, para ‘Umbrellas’, pieza ágil que dio paso a ‘Skiva’, un dúo en el que los intérpretes demostraron que los esquís sirven para algo más que para deslizarse por las pistas. Pero, sin duda, lo más espectacular fue el final con ‘E.C.’. Aquí el mago Pendleton juega con todo tipo de trucos, ilusiones y efectos para abducir a los espectadores. Una inmensa pantalla, tras la que se hallan los bailarines, dos focos de luz amarillenta y se presume que algún espejo; todo ello para crear espejismos de intérpretes volando sobre una Donostia a escala, de figuras anatómicamente imposibles, de sombras chinescas...
Celebrar sus bodas de plata es lo que ha movido a Moses Pendleton a extractar algunos fragmentos de los espectáculos creados para Momix. Bajo el título “The best of...”, la formación estadounidense trae doce pequeñas piezas, cuyo eje común es el juego de las apariencias y engaños, gracias, sobre todo, a una iluminación y efectos especiales estudiados con minuciosidad. Bailarines que vuelan, intérpretes-siameses adheridos entre sí, creando imágenes irreales, bailarines-contorsionistas con una elasticidad nada desdeñable...todo ello destinado a entretener al público, porque Momix parece ‘la fábrica de los sueños escénicos’ y, a buen seguro, un espectáculo con estas características encandilaría a los peques de la casa, por su imaginación, creatividad y colorido. Muy efectista, “The best of Momix” llega a ser incluso preciosista, distrayendo la atención del público entre tanto truco mágico. Ésa es la gran pega del invento; porque la danza de los nueve intérpretes queda difuminada ante los efectos especiales que dejaron abducido al público. Pero para eso está el mago Pendleton; para crear la ilusión de que los espectadores han visto dos horas de danza o ¿no es así?
Iratxe de Arantzibia
|
Iratxe de Arantzibia
|
|
 |
 |
 |
 |
|