Donostilandia
Inicio »  Afinado pentagrama en danza
Categorías
  Cine
  Música
  Literatura
  Artes plásticas
  Artes escénicas
  Locales

  Galería de fotos

Opciones del artículo
Versión para imprimir
Otros contenidos publicados por Iratxe de Arantzibia

Donostilandia
  Nosotros 
  Vosotros 
  Nuestro foro 







Get Firefox!


Afinado pentagrama en danza

Programa: “Vasos comunicantes”.
Director artístico y coreografía: Goyo Montero.
Música: Johann Sebastian Bach.
Bailarines: Tamara Rojo (Royal Ballet de Londres), Joan Boix (Ballet de la Ópera de Leipzig), Mónica Zamora (Georges Piper Dances), Iván Gil-Ortega (Ballet de Stuttgart), Roser Muñoz (Ballet del Capitolio de Toulosse), Ander Zabala (Ballet de Frankfurt), Iratxe Ansa (Ballet de la Ópera de Lyon) y Goyo Montero (Ballet de la Deutsche Oper de Berlin).
Músicos: Albert Guinovart (piano), Marco Socias (guitarra) y Jesús Reina (violín).
Lugar y fecha: Auditorium del Kursaal, 27-Noviembre-2003.

La batuta de Goyo Montero, bailarín y coreógrafo, dirigió con acierto al octeto de bailarines integrantes del proyecto “Vasos comunicantes”, ballet para 8 intérpretes y 3 instrumentistas sobre música de Bach, tal y como reza su subtítulo. Construido en un solo acto, compuesto, a su vez, por tres fragmentos relacionados con cada uno de los instrumentos intervinientes- piano, guitarra y violín-, el espectáculo conjuga la individualidad de cada bailarín con la necesaria interrelación de sus diferenciadas personalidades y lenguajes estilísticos- neoclásico y contemporáneo-. Así pues, Montero incluye dentro del fragmento capitaneado por un solo instrumento varias escenas, donde los bailarines, bien en solos bien en dúos, actúan como liquido elemento que fluye de cavidad en cavidad. En la escena final- “Chaconne”-, las cuatro parejas unen su danza con los sones de los tres instrumentos invitados al evento. El espectáculo, de 80 minutos de duración, hizo las delicias de los presentes, quienes aplaudieron con devoción la interesante propuesta de Goyo Montero, en un Auditorium del Kursaal abarrotado.

Encontrar las afinidades, partiendo de la diversidad, era el objetivo del proyecto “Vasos comunicantes”, una idea original del intérprete del Ballet de la Ópera de Berlín, Goyo Montero, quien apostó por aunar sobre un mismo escenario a 8 bailarines españoles, miembros de prestigiosas compañías internacionales, entre ellos, las donostiarras Iratxe Ansa (Ballet de la Ópera de Lyon) y Mónica Zamora (George Piper Dances), y el bilbaíno Ander Zabala (Ballet de Frankfurt). De corte intimista, la coreografía confronta los diferentes lenguajes de la danza actual: desde el neoclasicismo hasta la danza contemporánea. Montero no buscaba el enfrentamiento entre representantes del mundo clásico y del modernismo en danza; su idea va más allá. Si el bailarín emplea el cuerpo como herramienta de trabajo y la danza nace, a través del movimiento del mismo, es lógico pensar que los diversos estilos tendrán puntos en común. Ahí es donde radica la clave de la propuesta de este bailarín y coreógrafo neófito. Con una estructura narrativa circular- inicio y final, con las 4 parejas en escena-, comienza el espectáculo con los 8 bailarines, la mitad ataviados de negro y la otra mitad de blanco, cual notas musicales, insertadas en un pentagrama musical- idea que sugiere con acierto la cuidada iluminación-, para ir dando paso a los solos o dúos.

El violín de Jesús Reina abre el recital de música y danza, con un fragmento donde desfilan Iván Gil Ortega (Ballet de Stuttgart), un dúo de Roser Muñoz (Ballet del Capitolio de Toulose) y Joan Boix (Ballet de la Ópera de Leipzig), clausurando el propio Goyo Montero, quien metaboliza a la perfección el espíritu de estos “Vasos comunicantes”. El tañido de una guitarra, tocada por Marco Socías, se adueña de la segunda parte, que ofreció un magnífico solo de Tamara Rojo (Royal Ballet de Londres), joven bailarina que dio una gran muestra de clase y elegancia sobre un escenario, un mano a mano entre Iratxe Ansa y Goyo Montero, a la postre una de las parejas más equilibradas en su concepción de la propuesta, y el moderno solo de Ander Zabala. Turno para el piano de Albert Guinovart, con nueva intervención de la pareja Muñoz-Boix, el derroche contemporáneo de Ansa, el vibrante dúo Gil Ortega-Montero- quizás, la escena más aplaudida de la noche-, cerrando la clásica Mónica Zamora. Escena final, las 4 parejas, con sus afinidades y diferencias, confluyen, unidos por la danza como punto en común, bajo los sones de la música de Bach, interpretada por los tres instrumentos participantes al unísono. Dentro de la confrontación estilística, conviene señalar que, de las 4 intérpretes femeninas, tres (Tamara Rojo, Mónica Zamora y Roser Muñoz) bailaron a la punta, mientras que Iratxe Ansa fue la encargada de representar el espíritu más contemporáneo de la danza actual, eso sí, a pie plano.

Feliz idea la de Goyo Montero de unir en una pieza de corte intimista a 8 representantes de la comunidad española de la danza en el extranjero, todos ellos con diversas personalidades y lenguajes dancísticos diferenciados. Subir a un mismo escenario a las clásicos/ neoclásicos Tamara Rojo, Mónica Zamora, Roser Muñoz y Joan Boix, teniendo enfrente a los contemporáneos Iratxe Ansa, Goyo Montero, Ander Zabala e Iván Gil-Ortega, es, cuando menos, una idea interesante. El resultado se tradujo en un atractivo espectáculo de cerca de hora y media de duración- quizás la única pega, pues el espectador se quedó con ganas de poder disfrutar más de la danza de estos intérpretes- sumamente aplaudido por un patio de butacas a rebosar. El estreno de “Vasos comunicantes” vuelve a hablar del compromiso de la donostiarra Fundación Kursaal para con la danza, traducido en aciertos. Buena iniciativa, estupendos intérpretes y magnífica música en directo, para pasar una lluviosa tarde de otoño; un fluido líquido que danzó e entrelazó los recovecos de ocho vasos-bailarines, comunicados entre sí.

Iratxe de Arantzibia








Iratxe de Arantzibia
[  Nosotros   Vosotros  ]