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X. Gala del Día Internacional de la Danza

Alicia, una verdadera delicia

Programa: X. Gala de Día Internacional de la Danza.
Obras: “Ballet Majísimo”, “Godspeed”, “Euripean”, “Dame 15 minutos que quiero volar un rato”, “MiNube”, “Xingola”, “Toque de queda”, “I’m inside”, “Switch off and go”, “Mozart, pas de deux”, “Nocturno” y “Onegin, paso a dos, III acto”.
Coreografías: Jorge García/ Goyo Montero/ Izaskun Lapaza/ Nicolás Rambaud y Coral Troncoso/ Maruxa Salas e Iván Pérez/ Edu Muruamendiaraz y Katixa Perea/ Leodan Rodríguez / Manuel Garzón/ Iván Pérez/ Thierry Malandain/ Ray Barra/ John Cranko.
Bailarines: Alicia Amatriain e Iván Gil-Ortega (Ballet de Stuttgart); Annalisa Cioffi y Miguel Pla Boluda (Ballet de Biarritz); Eva López Crevillén y Lienz Chang; Naroa Guruzeta, Alba López, Raquel López, Mónica Tapiador, Manuel Garzón, Saúl Vega, Enrique P. Velasco (Joven Ballet de Cámara de Madrid); Izaskun Lapaza, Aya Saotome, Stephen Moynihan, Rosalind Masson (Manor House Quartet); Marina Mascarell y Saúl Vega (NeoDans); Leire Amonarriz y José Luis Sendarrubias (Megalo-Teatro Móvil); Marina Mascarell y Saúl Vega (NeoDans); Noemí Álvarez y Leodan Rodríguez; Raquel López, Inma Marín, Carmela García y Manuel Garzón; Edu Muruamendiaraz, Iurre Aranburu, Onintza Odriozola, Naia Yarritu, Nahikari Galarraga, Aiert Beobide, Garazi Lekuona Gotzon Poza y Ander Errasti (Aukeran)
Lugar y fecha: Auditorio del Kursaal, 29- Abril- 2006.



El Auditorio del Kursaal acogió por primera vez la gala que la Asociación de Profesionales de Danza de Gipuzkoa organiza con motivo de la festividad de su arte escénico. Por décima ocasión, la entidad asociativa asumió el reto de conmemorar el Día Internacional de la Danza (29 de Abril) con una gran gala de profesionales vascos y foráneos. En esta ocasión, tras haber celebrado tan magno acto en el Teatro Amaia (Irun), Teatro Leidor (Tolosa) y Teatro Bastero (Andoain), la capital guipuzcoana acogió en su gran auditorio este espectáculo. Un total de 34 bailarines, componentes de 8 compañías, intervinieron en el evento. Sin embargo, la presencia de la donostiarra Alicia Amatriain, Primera Bailarina del Ballet de Stuttgart, quien junto a su partenaire Iván Gil-Ortega, Primer Bailarín del Ballet de Stuttgart, cuajó las dos mejores piezas de la noche, eclipsó al resto de participantes. En su primera actuación profesional en su tierra, Amatriain, reciente Premio Futuro de la ciudad alemana de Essen y Premio Revelación de la Asociación de Profesionales de Danza de Gipuzkoa, demostró su excelencia técnica, su versatilidad de registros y su ductilidad corporal, en dos piezas de corte estilístico diferenciado. También profesionales, los representantes del Ballet Biarritz y los ex bailarines Lienz Chang y Eva López Crevillén dibujaron interesantes actuaciones. Y dentro de las diversas líneas contemporáneas, las compañías NeoDans, Manor House Quartet, Megalo-Teatro Móvil, el dúo Noemí Álvarez y Leodan Rodríguez, y el cuarteto Raquel López, Inma Marín, Carmela García y Manuel Garzón mostraron el amplio abanico de la danza actual. El neofolklore vasco de Edu Muruamendiaraz y su grupo Aukeran sirvió para exhibir los nuevos derroteros de la danza tradicional. Menos afinados estuvieron los representantes del Joven Ballet de Cámara de Madrid, quienes fueron los encargados de abrir el espectáculo. Dividido en dos actos, con una duración de dos horas, el espectáculo fue, sobre todo, una magnífica ocasión de disfrutar sobre un escenario donostiarra de la estupenda Alicia Amatriain.

Tras el tibio comienzo de la velada con la obra “Majísimo” de Jorge García e interpretada por el Joven Ballet de Cámara de Madrid, acompañado por Lienz Chang- ex Primer Bailarín del Ballet Nacional de Cuba-, la primera pieza de Alicia Amatriain e Iván Gil-Ortega fue una verdadera delicia. Firmada por Goyo Montero, “Godspeed”, obra de corte neoclásico muy cercana a su espectáculo “Vasos comunicantes” (estrenada precisamente en el Auditorio del Kursaal, 27-Noviembre-2003), fue coreografiada expresamente para el dúo Amatriain- Gil-Ortega. Montero ahonda en la geometría y linealidad de movimientos, además de en la incesante búsqueda y huida de la iluminación, como claves explicativas de su pieza. Brillantes ambos Primeros Bailarines del Ballet de Stuttgart, la compenetración en el trabajo de pareja se percibe con facilidad. Por cierto, Iván Gil-Ortega ya había actuado en escenarios donostiarras, precisamente, en el estreno de la citada obra “Vasos comunicantes”. Procedente de la escuela londinense The Place, Izaskun Lapaza junto a sus compañeros de la formación Manor House Quartet interpretó “Euripean”, una pieza de corte contemporáneo y más experimental que su predecesora. Más interesante resultó el dúo entre Leire Amonarriz y José Luis Sendarrubia (Megalo-Teatro Móvil), quienes dibujaron las avenencias y desavenencias de pareja en “Dame 15 minutos que quiero volar un rato”, cuya coreografía estaba firmada por Nicolás Rambaud y Coral Troncoso. Había mucha expectativa por ver “MiNube”, pieza ganadora de la II. edición del Festival Burgos-Nueva York, obra de Maruxa Salas e Iván Pérez, que, sin embargo, no resultó tan hermosa como “Didenoi”, presentada en la IX. Gala del Día Internacional de la Danza (Teatro Bastero de Andoain, 16-Abril-2005). Para finalizar la primera parte, el grupo de neofolklore vasco Aukeran, liderado por Edu Muruamendiaraz, presentó su obra “Xingola”, ya vista con anterioridad. Danza tradicional, mezclada con matices contemporáneos, que, en su puesta en escena, resulta muy vistosa, por el empleo de cintas al estilo de Alwin Nikolais.

La zarautztarra Noemí Álvarez junto al cubano Leodan Rodríguez, autor además de la pieza, fueron los encargados de iniciar el segundo acto. Bajo el título de “Toque de queda”, la obra es un intenso y enérgico dúo de filiación claramente contemporánea. En el plano coreográfico, la pareja Álvarez-Rodríguez ahonda en el lenguaje estilístico ya demostrado en “Mujer chelo”, pieza estrenada el año pasado en el espectáculo asociativo. Simpático resultó el trío de féminas –Raquel López, Inma Marín y Carmela García-, secundado por Manuel Garzón en la obra “I’m inside”, muy sencilla y sin grandes pretensiones. Mucho más interesante resultó la segunda participación de NeoDans, es decir, de Marina Mascarell y Saúl Vega. Con la pieza “Switch off and go” de Iván Pérez –bailarín de Nederlands Dans Theater 2-, tercer premio en el XIX Concurso Coreográfico de Madrid, Mascarell y Vega gustaron en un paso a dos más lucido que su primera actuación. Dos representantes del Ballet de Biarritz –Annalisa Cioffi y Miguel Pla Boluda- trajeron un extracto de “Mozart”, una de las últimas creaciones de Thierry Malandain. Bien interpretada, con mejor música, la intervención de Cioffi y Pla Boluda permitió ratificar la buena calidad dancística de los intérpretes de la formación francesa, así como las líneas generales del estilo de Malandain con una raigambre neoclásica y con unas fuentes de inspiración fáciles de percibir. El ex Primer Bailarín del Ballet Nacional de Cuba Lienz Chang ejerció de buen partenaire de la murciana Eva López Crevillén, ex bailarina de la Compañía Nacional de Danza y actual profesora del Real Conservatorio de Música y Danza de Madrid. Interpretaron “Nocturno”, coreografía de Ray Barra, pieza en la que López Crevillén se mostró un tanto fría y distante, aunque se percibió su profesionalidad, pese, al parecer, actuar lesionada. Y llegó la apoteosis de la noche. De nuevo, Alicia Amatriain e Iván Gil-Ortega se adueñaron del escenario del Kursaal. Para su segunda intervención, escogieron un fragmento de “Onegin” (1965) –paso a dos del III. Acto-, obra de John Cranko, en cuya escuela Amatriain terminó de forjarse como bailarina. Precisamente, cuando fue elevada al rango de Primera Bailarina, la intérprete donostiarra escogió el rol de Tatiana de este ballet para su consagración. Quizás por ello, también optó por este fragmento, pese a que “Onegin” no suele ser una elección para las galas de estrellas. En esta pieza, tanto Amatriain como Gil-Ortega estuvieron sensacionales. Bellísimas, de gran complejidad y arriesgadísimas las cogidas a la donostiarra de Iván Gil-Ortega, que encarnó con un elegante porte a Onegin, mientras que Alicia Amatriain se desvivía en la piel de la sufrida Tatiana. Además de sus excelentes cualidades técnicas, la bailarina donostiarra hizo gala de una buena capacidad dramática en la interpretación de la despechada heroína. Sin duda, la décima Gala del Día Internacional de la Danza en Gipuzkoa será recordada por la fantástica actuación de la donostiarra Alicia Amatriain, quien quiso acordarse de su primer maestro y mentor, Peter Brown –profesor del desaparecido Conservatorio de Música y Danza de Donostia- , al que sacó al escenario.

Año a año, la Asociación de Profesionales de Danza de Gipuzkoa continúa con su esforzada labor de procurar un hueco a su arte escénico, a través de la celebración de su festividad internacional- ‘Mes de la Danza’-. Por eso, puede asumir con orgullo haber conseguido realizar esta loable tarea por undécima ocasión, ya que inició las celebraciones del Día Internacional de la Danza en 1996. Dentro de los deberes aún pendientes, deberían estar dos cuestiones importantes. Por un lado, buscar vías de financiación de cara a que las actuaciones en la gala no sean altruistas, lo cual va en detrimento del nivel y calidad de la misma, máxime cuando se presenta en un aforo de tanta envergadura como el Auditorio del Kursaal. Por otra parte, viendo el entusiasmo despertado por la actuación de la Primera Bailarina del Ballet de Stuttgart, la donostiarra Alicia Amatriain, así como otros espectáculos recientes con bailarines de la tierra, la Asociación quizás debería plantearse la presencia de mayor número de bailarines vascos en su gala, como una forma de apoyo y promoción a los suyos. Porque la concienciación de la opinión pública, también pasa por enseñarle el maravilloso tesoro de bailarines vascos profesionales que triunfan en el mundo, sin posibilidad de actuar en “su” Kursaal.





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