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Balance de la Feria de Teatro
Del 11 al 14 del pasado julio Donostia fué un escenario gracias a la octava Feria de Teatro, la ciudad respiró arte por los cuatro costados durante cuatro días mágicos. Han sido veintitrés los espectáculos programados, diez de ellos estrenos. Aquí van unos pequeños comentarios de algunos de ellos.
"La noche oscura" de los sevillanos Producciones Imperdibles lleva a escena versos de San Juan de La Cruz de una manera poética y visual apoyándose en las nuevas tecnologías. Las técnicas multimedia sirven a la historia y no la suplantan, adaptando el misticismo del siglo dieciséis a nuestros días.
Tres compañías vascas estrenaban obra, por un lado Oihulari Klown y Trokolo Teatro presentaron oficialmente la divertida “De profesión princesa”, una irónica reflexión sobre el rol de la mujer en los cuentos de hadas tradicionales interpretada por Isabel Aisa y Rakel Imaz que están espléndidas.
Asimismo, la compañía de danza Aukera nos sorprendió gratamente con “Sutargi”. El que escribe se declara amante confeso de la txalaparta y tengo que decir que es la vez que más me ha gustado, la danza y la música nos meten en un akelarre moderno de fuerza telúrica, fuego y vida. Los programadores que asistieron al espectáculo salieron encantados, no obstante algunos me comentaron que en algunos momentos se hacía un tanto repetitivo por lo limitado de los pasos de los bailes vascos y que esto dificultaba su distribución por España. Desde distribuciones Gaupasa han debido de tomar buena nota de esto porque me han dicho que van a cambiar, van a hacer algo como el principio o el final, más fuerte e impactante, pero no lo van a acortar, ya que la hora y media que dura el espectáculo es el tiempo justo. Estos cambios ayudarán a que “Sutargi” sea un buen embajador de la cultura de Euskal Herria.
Merecen una especial mención los también vascos Traspasos Teatro que con “Pepe el romano” realizan una incursión muy meritoria en el lado masculino nunca antes se mostrado de “La casa de Bernarda Alba”, esos hombres que pululan fuera del fortín de la viuda de hierro pero que ayudan a consumar la tragedia de intramuros.
“Deadly” de los brasileños Circo mínimo fue algo grande y simplemente os remito al artículo “Hay amores que matan” (cuál no, me pregunto) de mi compañero David Román que tenéis a vuestra disposición en esta vuestra web.
“Slastic” de la compañía Clownic que Tricicle dirige y produce es la famosa obra homónima que tan famosos hizo a los catalanes pero representa por tres jóvenes actores que lo hacen muy bien y la verdad es que merece la pena acudir a verla, eso sí, no es lo mismo representar algo creado por ti que por otros y eso se nota, lo que pasa es que los de Tricicle están ya un poco mayores de ahí que Clownic lleve a escena los grandes éxitos del trío catalán para que puedan ser disfrutados por un público que no pudo verles a ellos.
“El sol apagado”, de Xabi Puerta, tiene como referente a “Guillermo Tell tiene los ojos tristes” de Alfonso Sastre, y fue llevado a escena por los cordobeses Bocanegra Teatro, en una fructífera colaboración norte sur. La historia gira en torno al drama que supone para el arquero suizo la fatal decisión de disparar o no sobre la cabeza de su hijo.
La representación fue la primera que tuvo lugar en San Telmo cuya desastrosa acústica no permitió apenas escuchar a los intérpretes. La organización tuvo el acierto de dotar de inalámbricos a las siguientes obras, lo que no quita para buscar otra solución de cara al próximo año. El Victoria Eugenia seguirá en obras y el cubo pequeño del Kursaal cuesta 600.000 al día, lo que complica un poco el asunto.
Para finalizar, deciros que la Feria se consolida, es joven pero avanza a paso firme. El teatro de calle ha funcionado muy bien, han sido más los programadores acreditados que el año pasado pero a pesar de estar pensada como una muestra donde comprar la organización no se olvidó del público poniendo las entradas a precios populares lo que fue uno de los factores que hizo que la gente acudiese en masa.
El nivel de calidad ha sido bueno si exceptuamos un par de patinazos que vinieron de productoras y no de compañías teatrales curiosamente. Quizás éste sea un dato a tener en cuenta por los organizadores.
Sin querer hacer patria innecesariamente consideró que los donostiarras tenemos que estar contentos de la octava edición y sólo nos queda esperar que la próxima la supere.
Como se suele decir, el año que viene más y mejor.
Carlos Minondo
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Carlos Minondo
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