Ballet de Lanzhou-"Sueños, la ruta de la seda"-Auditorio del Kursaal
Amor imposible revestido de lujo oriental
Programa: “Sueños, la ruta de la seda”.
Compañía: Ballet de Lanzhou.
Coreografía: Gao Guangjian.
Dirección: Su Xiaolin.
Bailarines principales: Liu Zhen y Tian Ping.
Música original: Zhang Qianyi.
Guionista: Chen Eeiya.
Lugar y fecha: Auditorio del Kursaal, 28-Febrero-2007.

El Ballet de Lanzhou, con sus máximas figuras Liu Zhen y Tian Ping al frente, presentó su espectáculo “Sueños, la ruta de la seda”. El Auditorio del Kursaal acogió esta historia de amor entre personas de diferente extracto social, muy cercana argumentalmente al clásico shakesperiano “Romeo y Julieta”. Dividido en prólogo y dos actos, el montaje, de dos horas y cuarto de duración, cuenta la leyenda del amor entre el pintor Magao y la hija del general Yueva. La grandiosidad es la norma de la coreografía de Gao Guangjian, quien alterna vistosos y coloristas cuadros grupales, que incluso llegan a reunir hasta sesenta personas en escena, con solos y dúos de los amantes orientales. Especialmente destacable la participación del primer bailarín Liu Zhen en el rol del enamorado Magao, quien, en todo momento, fue muy superior a su amada Yueva, interpretada por Tian Ping. Pese a la gran duración del espectáculo, éste en ningún momento se hizo denso. Además, la espectacularidad de las escenas multitudinarias dejó absorto al espectador.
Una voz en off introduce al público en la leyenda de las cuevas de Dunhuang. A partir de ahí, se despliega todo un alarde de exótico colorido que embruja al respetable. Ejércitos, odaliscas y pueblo llano se entremezclan en las diferentes escenas corales. Aunque en el plano coreográfico estos cuadros no ofrecen grandes muestras de virtuosismo, sí es cierto que la coordinación y simetría del cuerpo de baile produce un efecto visual grandioso. Estas escenas recuerdan a las danzas folclóricas o de carácter insertas en los ballets clásicos. Más interesante resulta la danza de los protagonistas, que aúna los lenguajes clásico, contemporáneo y oriental. En el dúo del enamoramiento, sobresale el almibarado Liu Zhen que nutre su danza de complejos saltos, cercanos a la acrobacia circense. Por su parte, la dulce Tian Ping hizo alarde de la elasticidad gimnástica como su mejor aval. Conforme avanza la trama, la espectacularidad va in crescendo hasta la apoteosis final con el trágico desenlace para los amantes. El patio de butacas -un tanto despoblado- se mostró arrebatado por esta bella historia de amor imposible.
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