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Boccados de elegancia
Programa: “Bocca tango”.
Piezas: ‘Mis Buenos Aires querido’, ‘Maipo’, ‘Sueños de juventud’, ‘El viejo vals’, ‘Invierno porteño’, ‘Siempre se vuelve a Buenos Aires’, ‘Oblivion’, ‘Pavadita’, ‘Estudios tanguísticos nº6’, ‘Pedacito de cielo’, ‘Estudios tanguísticos nº5’, ‘El último café’, ‘Estudios tanguísticos nº3’, ‘Romance del diablo’, ‘Negracha’, ‘Calambre’, ‘Michalangelo 70’, ‘El opio’, ‘Primavera porteña’, ‘Balada para un loco’, ‘Naranjo en flor’, ‘El día que me quieras’, ‘Años de soledad’ y ‘El firulete’.
Compañía: Julio Bocca-Ballet Argentino.
Coreografía: Ana María Stekelman.
Bailarines: Julio Bocca, Alberto Bianco, Cecilia Figaredo, Viviana Vigil, Hernán Piquin, Vincenzo Capezzutto, Lisandro Casco, Miguel Moyano, Lucas Oliva, Benjamín Parada.
Música: A. Pizzolla, E. Arolas, E.S. Discépolo, G. Castillo, Le Pera, Gardel...
Música en directo: Miguel Ángel Bertero (bandoneón), Leonardo Ferreyra (primer violín), Diego Tejedor (violín), Hernán Possetti (piano), Néstor Tedesco (cello), Germán Martínez (guitarra), Marisa Hurtado (contrabajo), Julián Vat (dirección musical, flauta y saxo).
Iluminación: Omar Possemato.
Vestuario: Jorge Ferrari.
Lugar y fecha: Auditorium Kursaal, 7-Junio-2003.
Elegancia, equilibrio y serenidad son las características del magnífico espectáculo “Bocca Tango”, personal y artística lectura de la danza porteña realizada por la coreógrafa Ana María Stekelman, y bailada magistralmente por el Ballet Argentino, liderado por su creador, el colosal bailarín Julio Bocca. Compuesto por dos actos, el magno montaje, de 90 minutos de duración, aborda a través de veinticuatro piezas, alternando danza y canción, una visión muy artística del popular tango argentino, alejada de otras propuestas más simplistas en clave de baile de salón. La Fundación Kursaal cierra así su temporada 02/03 con un clamoroso éxito de público, habida cuenta de las tres veces consecutivas en las que se elevó el telón, ante un entusiasmado patio de butacas.
“Bocca Tango” es un completo y complejo espectáculo donde se entremezclan sentidos tangos cantados ‘in situ’ con piezas danzadas, siempre aderezadas con la música en riguroso directo, bajo la dirección de Julián Vat. La alternancia de música y danza, sin espacio intermedios, dota de ritmo y vivacidad al montaje. Ya dentro del lenguaje propiamente dancístico, destacó la conjunción de varios elementos a la hora de crear las diferentes coreografías: de un lado, clásico y danza contemporánea, por otra parte, el ingrediente principal procedente de la danza porteña por excelencia. Así, dentro de la veintena de piezas, algunas primaron la fusión del lenguaje clásico y tango, otras unieron el alma argentina con suaves recursos contemporáneos y algunas transiciones se expusieron como sólidos estudios de experimentación en el terreno de la hibridación del baile bonaerense y las eclépticas líneas de danza neoclásicas.
Etéreo como una pluma, sereno y sobrio como el sabor de un vino largamente madurado, y brillante en su equilibrada danza, Julio Bocca deslumbró a propios y extraños con su comedida fuerza interpretativa, sus resplandecientes destellos de virtuosismo, y, sobre todo, con su sabio buen hacer sobre el escenario del Auditorium del Kursaal. El argentino bailó tangos de todo estilo: desde los narrados y danzados cual baile de salón hasta las lecturas neoclásicas más cercanas a otro lenguaje dancístico. En todos ellos, Bocca imprimió ese halo suyo tan personal, procedente del poso formativo y artístico adquirido sobre los principales teatros de todo el mundo, principalmente, con el American Ballet Theatre, del que es ‘Primer Bailarín’ desde 1986. El aroma del ‘bocca-tango’ añade a un mismo tiempo grandes dosis de danza porteña, brillantes ingredientes de lenguaje clásico (un largo etcétera de elementos neoclásicos) y suaves matices de contemporáneo (porte bras), creando una fragancia muy cuidada en los planos artísticos (danza y música) y estético.
Dentro de toda la magnífica interpretación de Julio Bocca, sobresalieron dos piezas de extraordinaria belleza. En la primera parte, ‘Invierno porteño’, un solo del bonaerense, únicamente acompañado por un banco, se convierte en una magnífica lección del clasicismo dancístico con un recital de etéreos movimientos que dieron buena cuenta de las grandes cualidades de Bocca. Y la última pieza del segundo acto, ‘Años de soledad', presenta de nuevo al bailarín argentino, asistido por una escalera, sobre la que ejecuta una volátil danza, cual ángel desprovisto de alas. Bellísimas muestras de virtuosismo en danza, sin parangón. Destacaron también dos piezas con Cecilia Figaredo como pareja, donde conjugaron la teatralidad y dramatismo tanguero con el sentido baile arrabalero. El resto de la compañía ejecutaron con rigor y corrección su papel dentro de las transiciones danzadas, con afortunadas frases coreográficas.
Un abarrotado Auditorium del Kursaal aplaudió hasta la saciedad el magnífico espectáculo ofrecido por Julio Bocca-Ballet Argentino. “Bocca Tango”, artística propuesta de la coreógrafa Ana María Stekelman, se convierte en una estupenda lectura global del fenómeno del tango, donde tienen cabida las sentidas canciones y bailes arrabaleros. En el plano coreográfico, destacó la fusión de la danza porteña con elementos prestados de otros lenguajes de danza (neoclásico y contemporáneo). La sublime interpretación de Julio Bocca, entre la sabia mesura y el virtuoso fulgor, compuso una serena y equilibrada danza de gran belleza. Así pues, con tres izadas de telón, la Fundación Kursaal realiza un brillante cierre de temporada con los elegantes y tangueros boccados de Julio Bocca-Ballet Argentino.
Iratxe de Arantzibia
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Iratxe de Arantzibia
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