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Anna Karenina del Eifman Ballet
Celos y railes
Programa: “Anna Karenina”.
Compañía: Eifman Ballet Theatre.
Coreografía y dirección: Boris Eifman.
Bailarines solistas: Vera Arbuzova (Anna Karenina), Oleg Markov (Karenin) y Alexei Turko (Vronsky).
Música: Piotr Ilich Tchaikosky.
Escenografía:Zinovij Margolin.
Vestuario: Viacheslav Filshtinsky.
Efectos especiales: Leonid Eremid.
Lugar y fecha: Auditorio Riojaforum (Logroño), 22- Abril-2006.
Pasión desmesurada frente a la comodidad de un matrimonio rutinario. Ésa es la síntesis del ballet “Anna Karenina”, basado en la obra homónima de Leon Tolstoi escrita en 1877. El Auditorio Riojaforum de Logroño acogió al Eifman Ballet Theatre, compañía en gira por el estado, que presentó “Anna Karenina”. Dividido en dos actos y con una duración de dos horas, el montaje conquistó al público asistente, habida cuenta la calidad de la compañía rusa. El coreógrafo Boris Eifman mostró su destreza en la confección de multitudinarias escenas corales y exquisitos pas de deux con un amplio dominio del espacio escénico. El desarrollo de la obra va in crescendo, llegando a una explosión dancística de altísimo nivel con la angustiosa escena de los celos de Anna y su posterior suicidio, arrojándose a las vías del tren. La velada fue, sin duda, todo un éxito.
“Anna Karenina” narra la relación prohibida entre Anna, una dama casada de la alta sociedad rusa, y el conde Vronsky. Para completar el triángulo amoroso el despechado marido, Karenin, se enfrenta con dignidad a la situación. Tras su escapada italiana, cuando la pareja de amantes regresa a su país, se intuye la posibilidad de un final feliz, hasta que los celos obsesivos de Anna convierten en tragedia esta historia. Por la amalgama de sentimientos que ha de encarnar, resulta importante la elección de la intérprete que represente a la protagonista. En esta ocasión, Vera Arbuzova estuvo muy convincente en el rol de Anna, toda vez que brilló con esplendor en los pas de deux con su amante y marido. Mucho más equilibrada como pareja junto Oleg Markov, el despechado cónyuge, quien, por cierto, estuvo fantástico, dotando a su interpretación de una impecable frialdad. Más descompensando se veía el dúo Vera Arbuzova-Alexei Turko (Vronsky). Quizás esto fuera debido a que éste no era el elenco principal anunciado en el programa de mano, ya que tuvo que cambiarse por indisposición de sus intérpretes primigenios.
Además de su habilidad para los pas de deux, Boris Eifman se revela extraordinario componiendo cuadros multitudinarios con toda la compañía en escena. Si bien la primera parte es más anodina, el segundo acto va aumentado en intensidad, siendo remarcables tres escenas corales: el baile veneciano de disfraces, el ataque de celos de Anna y su suicidio ferroviario. En esos momentos, Eifman demuestra cómo ocupar cada hueco escénico. Como lenguaje coreográfico, el creador ruso no reniega totalmente de una importante base académica, presente en todos los bailarines, pero la adereza con un estilo neoclásico de bellísimos y acrobáticos portés, que requieren una gran compenetración en la pareja y un elevado nivel técnico. Precisamente, por todo ello, Eifman Ballet Theatre es considerado como una de las compañías rusas más importantes de la actualidad. Fundada en 1977, la formación consiguió sus primeros éxitos en el Teatro del Bolshoi (Moscú) con “Tchaikosky”, “Giselle roja” y “Hamlet ruso”. Sus espectáculos se presentan con grandes elogios en el New York City Center. Por eso, fue todo un acierto que el Auditorio Riojaforum programara la última creación del Eifman Ballet Theatre, “Anna Karenina” (2005). Bien por el intenso drama, bien por el profundo amor, los espectadores se quedaron impactados ante la rotundidad y belleza de la obra de Tolstoi, tanto que hasta contuvieron el aliento con el anunciado final de Anna Karenina. Sin duda, celos y raíles de tren son una mala combinación.
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Iratxe de Arantzibia
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