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Cum laude
Programa: “Sueños de éter” (Nacho Duato), “No more play” (Jiri Kylian), “Solo for two” (Mats Ek) y “Castrati” (Nacho Duato).
Compañía: Compañía Nacional de Danza.
Director artístico: Nacho Duato.
Bailarines principales: Mar Baudesson, Ruth Maroto, Cristina Hortigüela, Tamako Akiyama, Yolanda Martín, Thomas Klein, Rafael Rivero y Swee Boon Kuik.
Primeros bailarines: África Guzmán y Luis Martín Oya.
Cuerpo de baile: Luisa María Arias, Liu Balocchi, Lucía Barbadillo, Ana Tereza Gonzaga, Christelle Horna, Marina Jiménez, Emilija Jovanovic, Miriam Kescherman, Ana María López, Nadja Sellrup, Clyde Archer, José Carlos Blanco, Fabrice Edelmann, Dimo Kirilov, Amaury Lebrun, Isaac Monitor, Jens Rosen, Joel Toledo y Jacek Tyski.
Lugar y fecha: Auditorium del Kursaal, 18-diciembre-2.002.
La Compañía Nacional de Danza, bajo la dirección artística de Nacho Duato, cristalizó una magnífica actuación en el Auditorium del Kursaal. El programa compuesto por cuatro piezas- “Sueños de éter”, “No more play”, “Solo for two” y “Castrati”- satisfizo al público donostiarra, que correspondió con aplausos y bravos al gran trabajo de la CND. Durante 2 horas y media, una treintena de bailarines interpretó obras de diferentes coreógrafos contemporáneos – Jiri Kylian, Mats Ek y Nacho Duato-, abordando temáticas variopintas: desde un octeto femenino sumergido en un mundo onírico, pasando por un intelectual juego para 5 contendientes, un entrañable dúo sobre una relación de pareja, para terminar con la doliente historia de un castrati, esta vez, en clave de danza. El elenco de bailarines se hicieron valedores de la grandísima ovación de la sala por su gran calidad y depuración técnica.
“Sueños de éter”, obra de Nacho Duato, creada para la compañía holandesa Nederlands dans Theater (1.986), se inmiscuye en los sueños y pesadillas de ocho mujeres, en una atmósfera cargada de opresión y sufrimiento. La alegría, la meditación, la pena, la frustración, el deseo, todas las emociones que desarrollan el octeto de intérpretes de este ballet tienen de algún modo su origen en el “Concierto para ondas Martenot” para percusión y orquesta de cuerdas del compositor francés Marcel Landowski. Elementos como almohadas, camas y sábanas se convierten en el atrezzo necesario para la narración del coreógrafo valenciano.
El descubrimiento de las claves secretas de un aparente sencillo juego de mesa turba al espectador en “No more play”, creación de Jiri Kylian, estrenada por la NDT (1.988). Cinco bailarines juegan, siguiendo las reglas de este extraño entretenimiento, una partida en la que construyen y destruyen bellas formas geométricas. De hecho, la importancia de la geometría ya viene determinada por el diseño de luces de Joop Caboort. Mediante la iluminación, se divide el espacio escénico en dos rectángulos, un cuadrado y enésimos polígonos. La música de Antón Webern da la pauta rítmica a la contienda lúdica. De modo que este juego coreográfico de cuerpos estructurales, mente, sonido y luz en el tiempo -a través de la música- y el espacio -mediante una pulcra iluminación- es meramente una metáfora de un juego con reglas extremadamente severas, que alguien escribió en un lenguaje hace mucho tiempo olvidado.
La dualidad del elemento femenino y masculino dentro de una relación de pareja es la temática abordada por el creador sueco Mats Ek en “Solo for two”. Creada en su origen para televisión bajo el título de “Smoke”, Ek la readaptó para el escenario, siendo estrenada por el Ballet Culberg (1.996). Esta pieza es un dúo de amor melancólico, enigmático y riguroso, feliz encuentro entre la danza clásica y contemporánea. Ante la fachada de una humilde casa rural con escalera lateral incluida, los dos bailarines –Tamako Akiyama y Thomas Klein- discuten, se reconcilian y, en definitiva, danzan esta tierna y entrañable obra que reflexiona sobre la comunicación en las relaciones de pareja. Emerge la contradicción de los roles- femenino y masculino- adecuadamente expresado a través del intercambio de vestuario entre los intérpretes, además de la necesaria alteración en la calidad de movimiento de ambos: Akiyama explora el lado masculino de su personalidad, mientras que Klein navega por su vena femenina. Ciertamente, no es la primera vez que Mats Ek emplea el travestismo dentro de su creación coreográfica, de hecho, el propio coreógrafo interpretó a Bernarda Alba en la pieza homónima, basada en la obra del genial Federico García Lorca. Eso sí, “Solo for two” se nutre, además, del sutil sentido del humor del sueco.
Nacho Duato es el responsable de “Castrati” (2.002), pieza que aborda el fenómeno de los castrati, jóvenes a los que se les mutilaban los genitales antes de la pubertad, para que conservaran sus voces blancas. Este selecto grupo de eunucos cantantes vivieron su época de gloria durante el barroco, pues, al tener prohibido las mujeres el acceso al bel canto, ellos coparon los papeles femeninos en las óperas con sus prodigiosas voces. Nueve bailarines interpretan las luces y sombras de la casta de los castrati. La lucha de un personaje, quizás un nuevo Farinelli antes de su mutilación, contra el infinito sacrificio en pro de unas mejores aptitudes vocales, emerge como un torbellino, donde el octeto restante parece un hierático ejército inquebrantable. Despojado de su ropaje, cual nuevo Jesucristo ante su crucifixión, el bailarín combate contra lo inevitable. Finalmente, se consuma la castración, ahora es un miembro más de esa secta de dioses de la voz La música de Vivaldi engrandece, aún más, la bella composición coreográfica del valenciano.
A estas alturas, resulta un tópico hablar del grandísimo trabajo de Nacho Duato en cuanto a la formación de una sólida compañía con una identidad propia, así como de la sabia elección de bailarines con una gran profesionalidad y talento. Y así se demostró sobradamente en esta magnífica velada de danza organizada por la Fundación Kursaal. La Compañía Nacional de Danza volvió a triunfar en los escenarios donostiarras. El Auditorium del Kursaal acogió un programa confeccionado con cuatro piezas de diferente estilo, solventado por la magnífica actuación de los bailarines tutelados por Nacho Duato. El espectáculo, de 2 horas y media de duración, encandiló a público donostiarra que aplaudió, vitoreó y ovacionó el estupendo trabajo de la CND. La treintena de bailarines ejecutó el heterodoxo programa, dando muestras de su altísima preparación y talento, obteniendo un sobresaliente cum laude.
Iratxe de Arantzibia
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Iratxe de Arantzibia
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