Europa Danse en Paris-Programa Duato, Ekman y Kylián
El maestro, los discípulos y los aprendices
Programa: “Duato-Ekman-Kylián”.
Compañía: Europa Danse.
Coreografías: “Sinfonía india” (Nacho Duato), “Duende” (Nacho Duato), “Le quatre soeurs” (Alexander Ekman), “Un ballo” (Jirí Kylián), “Six dances” (Jirí Kylián).
Director de la Compañía: Jean-Albert Cartier.
Bailarines: Irene Andreeto, Laura Brook, Sandra Guenin, Sara Fernández, Jamy Schinkelshoek, Sergi Amorós, Aymeric Aude, Marco Antonio Blázquez, Laurent Horincq, Narcis Subatella (“Sinfonía india”)/ Irene Andreeto, Laura Brook, Marie Charlotte Dumont, Sara Fernández, Aude Florentin, Sandra Guenin, Jon Agirretxe, Aymeric Aude, Marco Antonio Blázquez, Laurent Horincq, Sergi Amorós, Quentin Roger (“Duende”)/ Laura Brook, Aude Florentin, Annnamaria Margozzi, Jamy Schinkelshoek (“Les quatre soeurs”)/ Irene Andreeto, Sara Fernández, Sandra Guenin, Sergi Amorós, Quentin Roger, Valentin Stoica (“Un ballo”)/ Marjorie Col, Marie-Astrid Casinelli, Aude Florenin, Jamy Schinkelshoek, Jon Agirretxe, Aymeric Aude, Jonathan Augereau, Nicolás Koskivirta, Annamaria Margozzi, Marie Charlotte Dumont, Marco Antonio Blázquez, Laurent Horincq, Quentin Roger y Valentin Stoica (“Six dances”).
Música: Carlos Chávez (“Sinfonía india”), Claude Debussy (“Duende”), Alexander Ekman (“Les quatre soeurs”), Maurice Ravel (“Un ballo”), Wolfgang Amadeus Mozart (“Six dances”).
Lugar y fecha: Théâtre des Champs-Élysées (Paris), 4-Noviembre-2006.
El parisino Théâtre des Champs-Élysées acogió la cita cumbre de la gira otoñal realizada por la compañía pre-profesional Europa Danse. Este proyecto ofrece una formación adicional de alto nivel a estudiantes de danza de últimos cursos, como una manera de toma de contacto con su futura profesión. Así, la actuación en la capital francesa se convirtió en uno de los grandes alicientes de la octava edición de Europa Danse. Para ello, los veinte bailarines, de 17 a 21 años, procedentes de nueve países europeos (Bélgica, Francia, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Italia, Países Bajos, España y Rumania) se emplearon a fondo en un programa compuesto por dos obras de Nacho Duato (Valencia, 1957), una de Alexander Ekman (Estocolmo, 1984), y dos de Jirí Kylián (Praga, 1947). En cierta manera, el espectáculo ofrecido por Europa Danse tenía como denominador común el inconfundible sello de la Nederlands Dans Theater (NDT), ya que Kylián ha sido el buque insignia de la formación holandesa durante tres décadas, Duato desarrolló gran parte de su carrera como intérprete en tierras neerlandesas y el jovencísimo Ekman formó parte de NDT 2, ‘la compañía junior’, antes de integrarse en el Ballet Cullberg. El espectáculo, de hora y media de duración, resultó muy agradable para el público asistente, que aplaudió con ganas el buen trabajo desempeñado por los jóvenes miembros de Europa Danse.
Dos obras de Nacho Duato compusieron la primera parte de la velada. Comenzaba el espectáculo con “Sinfonía india” (1984, estrenada por NDT), una obra de juventud en la que una decena de bailarines se enfrenta a la partitura de origen folklórico del mexicano Carlos Chavez. “El ballet contiene una referencia a una danza ritual de los indios mexicanos, en la que una persona era sacrificada y su corazón ofrecido al Sol. Esta referencia aparece, en el ballet, como algo simbólico, abstracto, ya que aunque los movimientos tienen un aire arcaico, el estilo es totalmente contemporáneo”, según explicaba el propio coreógrafo valenciano. Sin embargo, pese a su correcta ejecución, esta obra muestra a un Duato por madurar en su expresión y lenguaje coreográfico. En cierta manera, aún pervive un poso de inocencia, de sencillez, de lineal geometría, desde luego, muy lejos de la densidad de “Alas” (2006), la complejidad estructural de “Multiplicidad, formas de silencio y vacío” (1999) o la entrañable belleza de “Por vos muero”(1996). La segunda pieza de la noche, “Duende” (1991, estrenada por NDT), permitió atisbar algunos elementos más cercanos al duatismo actual. Todavía muy deudor de su etapa kyliana –portentoso genio en la traducción de la musicalidad en danza-, el creador valenciano intenta exprimir los matices de la música de Claude Debussy. Por otra parte, también juega con dos posibles acepciones del término “duende”: los enanos de los cuentos infantiles y la expresión ‘tener duende’. Seis parejas, entre ellos, el donostiarra Jon Agirretxe, deleitaron al público con la armonía de sus movimientos en una obra carente de argumento, pero muy agradable de ver.
Antes de finalizar el primer acto, el joven bailarín y coreógrafo sueco Alexander Ekman rompió la tónica dominante con una pieza realmente divertida. Si las composiciones duatistas habían sido melódicas, sosegadas y bienintencionadas, Ekman presentó una pequeña gamberrada convertida en coreografía. “Les quatre soeurs” reúne a cuatro bailarinas en una obra de danza-teatro. A destacar, la escena de una intérprete derramando leche y estrellando huevos sobre si, que desató una buena oleada de carcajadas. Sin contar con grandes momentos danzados, “Les quatre soeurs” fue un efectivo entremés entre Duato y Kylián. Ya en la segunda parte, el maestro Kylián se adueñó de la escena con dos piezas ya clásicas en su repertorio: “Un ballo” (1991) y “Six dances” (1986). Creada especialmente para NDT 2, “Un ballo” es únicamente un ejercicio de musicalidad y sensibilidad entre parejas de hombres y mujeres, tal y como lo define el propio coreógrafo checo. De esta manera, tres parejas de integrantes de Europa Danse se enfrentan a toda la riqueza del vocabulario coreográfico de Kylián. La dificultad para estos bailarines ‘junior’ se encuentra en la absoluta complejidad del movimiento kyliano, aunada a su excepcional sentido de la musicalidad. Cada nota de la partitura se traduce en un pequeño o gran elemento coreográfico. De ahí deriva esa riqueza del creador checo, que, a buen seguro, resultó todo un reto –superado, por cierto- para Europa Danse. Para finalizar la velada, “Six dances” reunió sobre el escenario a casi todo el elenco de la compañía. La obra es una visión humorística sobre el mundo de Mozart. De manera lúdica, Kylián ofrece una yuxtaposición entre escenas jocosas y otras más rudas. Las bailarinas aparecen ataviadas con vestimentas de época, mientras que el sector masculino está caracterizado al estilo mozartiano, con peluca blanquecina y toda la parafernalia. En ese inmenso divertimento que es “Six dances” surgen maniquíes con grandes miriñaques y floretes, en unos primitivos esbozos de los elementos determinantes de “Petite mort” (1991).
Ofrecer formación y, sobre todo, experiencia escénica son los grandes atractivos de Europa Danse. En su octava edición, cinco bailarines españoles forman parte de este programa. Son los catalanes Narcis Subatella y Sergi Amorós, el vasco Jon Agirretxe, el madrileño Marco Antonio Blázquez y la andaluza Sara Fernández. Sin embargo, pese al marcado acento español de la compañía, la impronta de NDT fue la característica más destacada del espectáculo ofrecido en Paris. La veteranía de Jirí Kylián en “Un ballo” y “Six dances”, el divertido descaro de Alexander Ekman en “Le quatre soeurs”, y la radiante juventud creativa de Nacho Duato en “Sinfonía india” y “Duende”, certificaron la calidad de la propuesta. Por su parte, los integrantes de Europa Danse pusieron las ganas e ilusión sobre las tablas. En líneas generales, su trabajo resultó muy limpio y equilibrado. Así que todo fue un deleite: maestro de lujo, Jirí Kylián, discípulos con proyección, Nacho Duato y Alexander Ekman, y, sobre todo, aprendices de Europa Danse con ganas de trabajar y brillar con luz propia en los próximos años en la escena internacional. ¿Qué más se le puede pedir a una velada? Aplausos. Pues bien, a diferencia de “La consagración de la primavera” (1913) de Igor Stravinsky, estrenada, precisamente en este recinto ubicado en la célebre avenida Montaigne- lugar donde radican las principales firmas de moda del mundo-, que se saldó con un grandísimo escándalo, Europa Danse recibió la recompensa del público en forma de aplauso.
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