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Estrellas del New York City Ballet-"Danzas en América"-Auditorio Museo Guggenheim (Bilbao)

El pequeño gran tesoro balanchiniano

Programa: “Danzas de América”- Estrellas del New York City Ballet.
Piezas:”Apollo”, "Tchaikovsky, pas de deux", "Diamonds", "Junk duet" y "Who cares?".
Coreografías: George Balanchine (”Apollo”, "Tchaikovsky, pas de deux", "Diamonds" y "Who cares?") y Twyla Tharp (“Junk duet”).
Bailarines: Jared Angle, Yvonne Borree, Megan Fairchild, Tom Gold, Nikolaj Hübbe, Philip Neal, Georgina Pazcoguin, Rachel Rutherford, Abi Stafford.
Lugar y fecha: Auditorio del Museo Guggenheim (Bilbao), 16-Agosto-2007 (ensayo general).

Una pléyade de estrellas del New York City Ballet (NYCB) presentó un programa mixto a base de coreografías de George Balanchine (San Petersburgo, 1904- Nueva York, 1983) y Twyla Tharp (Portland, Indiana, 1941), en el Auditorio del bilbaíno Museo Guggenheim, como prolegómeno de la Semana Grande de la capital vizcaína. Con una duración cercana a las dos horas, el espectáculo ofrecido por el elenco del NYCB, compuesto por Bailarines Principales y Solistas, mostró la inmensa deuda de la formación neoyorquina hacia su alma mater George Balanchine, conocido como Mr. B. De esta manera, el Museo Guggenheim Bilbao une las celebraciones de su décimo aniversario con la iniciativa “Work&Progress”, creada por Mary Sharp Cronson con la intención de ofrecer una mirada más íntima del proceso creativo de diferentes artistas, entre ellos, coreógrafos.

El danés Nikolaj Hübbe, Principal del NYCB, abrió el espectáculo con su impecable interpretación del Apolo, en la pieza homónima de Balanchine, datada en 1928. Más dispar resultó la interpretación de la triada de musas –Polimnia, Calíope y Terpsicore-, haciendo un tanto soporífera esta obra, un verdadero objeto de museo. Con “Tchaikovsky, pas de deux” (1960), recupera un fragmento de la partitura original de “El Lago de los Cisnes” (1877) no empleado en el ballet de Marius Petipa y Lev Ivanov. El resultado es una breve pieza, de nueve minutos de duración, que condensa la técnica más pulcra del ballet clásico, resaltada con una buena y equilibrada interpretación de Abi Stafford, Solista, y Jared Angle, Principal. Un nuevo paso a dos, esta vez con los Bailarines Principales Yvonne Borree y Philip Neal, extrajo un verdadero tesoro del legado balanchiniano: “Diamonds”, perteneciente al programa “Jewels” (1967), cuyo abanico de gemas se completa con “Emeralds” y “Rubies”. El gran coreógrafo ruso-americano partió de la sugerencia del joyero Claude Arpels de crear un ballet que recogiera la esencia de cada joya. Y ciertamente, el extracto de seis minutos dibujó una estela tan brillante y fulgurante como si se tratara de un diamante de muchísimos kilates. Como contrapunto al neoclasicismo balanchiniano, la pieza “Junk duet” (1998) de Twyla Tharp fue un revulsivo de gran contemporaneidad y dificultad interpretativa, que exigía gran compenetración de los bailarines Megan Fairchild, Principal, y Tom Gold, Solista. Para finalizar el programa “Danzas de América”, los bailarines del NYCB interpretaron la deliciosa obra “Who cares?”, un homenaje de Balanchine a la ciudad de los rascacielos y al compositor George Gershwin, elaborado sobre la base del lenguaje de danza jazz.

La incorporación de la danza a la oferta de un museo siempre es una buena noticia. Máxime si la compañía realiza un ensayo abierto, no sólo a medios de comunicación, sino también a amigos de este recinto, cosa que posibilita el acercamiento del arte de la danza a nuevos públicos. La parte negativa suele ser la poca idoneidad del espacio de los auditorios de dichos museos, que suelen poseer reducidas dimensiones, dificultando el desarrollo dancístico y limitando en mucho la oferta de piezas a programar. No obstante, es de agradecer que una multinacional de museos como el Guggenheim haya incluido en su agenda la danza, en este caso, a través de una representación de una gran compañía a nivel mundial como el New York City Ballet.






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