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Igor Yebra y Alicia Amatriain-Ballet Nacional de Lituania-Auditorio del Euskalduna (Bilbao)

El príncipe y el cisne, una pareja de lujo

Programa: “El Lago de los Cisnes”
Compañía: Ballet Nacional de Lituania.
Directora artística: Tatiana Sedunova.
Coreografía: Marius Petipa y Lev Ivanov.
Versión renovada: Konstantin Mikhailovich Sergeyev.
Bailarines invitados: Alicia Amatriain, en el doble rol de Odette-Odile (Bailarina Principal del Stuttgart Ballet) e Igor Yebra, príncipe Siegfried (Bailarín Estrella del Ballet de la Ópera de Burdeos).
Roles principales: Aleksandr Molotov (Rothbart), Valerijus Fadejev (Jester), Miki Hamanaka, Nailia Adigamova, Nerijus Juska (Pas de trois), Skaidre Baranskaja (Reina Madre), Valdemaras Chlebinskas (Maestro de Ceremonias).
Lugar y fecha: Auditorio del Palacio Euskalduna (Bilbao), 16-Mayo-2007.



El Ballet Nacional de Lituania, con Igor Yebra, Bailarín Estrella del Ballet de la Ópera de Burdeos), y Alicia Amatriain, Bailarina Principal del Ballet de Stuttgart, al frente, recaló en los escenarios bilbaínos en su gira española, con motivo del 130º aniversario del estreno de la primera versión de “El Lago de los Cisnes”. El Auditorio del Palacio Euskalduna acogió la representación del clásico de Petipa-Ivanov, programada por la Asociación Bilbao Ballet Elkartea (ABBE), dentro de su compromiso por la creación de una temporada estable de ballet en la capital vizcaína. La compañía lituana presentó una versión muy fidedigna al clásico ruso, con alguna actualización de la mano de Sergeyev. A destacar, el trabajo del dúo Amatriain-Yebra, quienes no habían bailado juntos con anterioridad, creando una pareja de bella factura y dando muestras de un buen acoplamiento mutuo. Además de la calidad de la pareja protagonista, el hecho de jugar en casa creó un clima muy especial, tanto que el bailarín bilbaíno y la intérprete donostiarra fueron recibidos con sendas ovaciones, nada más poner un pie sobre el escenario del Euskalduna. Dos horas después, tras haber disfrutado del clásico más insigne del ballet, el público respondió con una calurosísima salva de aplausos, para premiar el buen trabajo del dúo protagonista, completado con un digno Ballet Nacional de Lituania.

Los anales de la historia del ballet registran la primera versión de “El Lago de los Cisnes”, estrenada en Teatro de Bolshoi de Moscú, el 20 de Febrero de 1877, como un clamoroso fracaso. Sin embargo, ello no es óbice para que por todo el orbe se extiendan las celebraciones por el ciento treinta aniversario del estreno de la obra más representativa del ballet. De hecho, no fue hasta la cuarta versión –estrenada el 17 de Febrero de 1894-, de la mano de Marius Petipa y Lev Ivanov, cuando se convirtió la célebre pieza en paradigma de lo balletístico. Siendo una obra de gestación de la escuela rusa, poder disfrutar de un ‘Lago’ realizado por una compañía ex soviética es asegurarse de recibir el clásico de las fuentes originales. Por eso, la versión de Sergeyev no hace sino quitar levemente el polvo a la obra centenario. En el trabajo del Ballet Nacional de Lituania, se percibe la robustez y el rigor de la escuela que está detrás. Sin embargo, debido a la trama, adquiere una presencia especial la bailarina que da vida al rol dual Odette (Cisne Blanco) y Odile (Cisne Negro). También, su contrapunto masculino, el codiciado príncipe Siegfried tiene una labor importante, a saber, ser un buen partenaire de ambos ánades, porque la obra en sí permite poco lucimiento del viril aristócrata.

En este sentido, la actuación de Igor Yebra y Alicia Amatriain permitió ver en escena a una pareja muy equilibrada y acoplada. En cuanto el étoile bilbaíno tocaba y miraba a los ojos a la intérprete donostiarra, ella fluía con una energía especial, consiguiendo bellos pasos a dos. Si hubiera que escoger un personaje del rol dual Odette/Odile, Alicia Amatriain resplandecía de manera especial como Odette/ Cisne Blanco, imprimiendo a su interpretación un lirismo de gran calado. Como Odile/ Cisne Negro, la donostiarra salió airosa de la prueba, aunque no arrebató al personal con igual habilidad que en su rol blanquecino. Elegante, servil y generoso, Yebra firmó un buen trabajo como partenaire estando al quite en todo momento, para conseguir un buen lucimiento de Amatriain. El resultado fue un agradable espectáculo, en el que el público asistente pudo disfrutar del clásico por excelencia, con una compañía adecuada, el Ballet Nacional de Lituania, y con una pareja de lujo, Igor Yebra y Alicia Amatriain, cosa de agradecer ante la escasa oferta de clásico en las programaciones culturales. Además, esta versión de “El Lago de los Cisnes” opta por el final feliz. Por eso, la historia entre el príncipe Yebra y el cisne Amatriain termina bien, tras vencer al malvado Rothbart. Aunque la felicidad fue mayor por los más de cinco minutos de aplausos de un entregado público.

Texto: Iratxe de Arantzibia
Copyright foto: Ballet de Stuttgart, 2007.




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