Eifman Ballet Theatre-"Anna Karenina"-Auditorio del Euskalduna (Bilbao)
El último tren de Anna
Programa: “Anna Karenina”.
Coreografía: Boris Eifman.
Compañía: Eifman Ballet Theatre.
Director: Gennady Albert.
Bailarines Principales: Nina Zmiievets (Ana Karenina), Sergey Volobuiev (Karenin) y Oleg Gabyshev (Vronsky).
Música: Tchaikovsky.
Organiza: Asociación Bilbao Ballet Elkartea (ABBE).
Lugar y fecha: Auditorio del Palacio Euskalduna (Bilbao), 22-Octubre-2008.
 
La Asociación Bilbao Ballet Elkartea inauguró la temporada 2008/2009 con la programación del espectáculo “Anna Karenina” de la compañía rusa Eifman Ballet Theatre. Avalado por el Premio Benois de la Danse 2006, el espectacular montaje basado en la novela homónima de León Tolstoi –publicada en 1877-, con una duración cercana a las dos horas, sobrecogió al numeroso público congregado, dada la intensidad tanto coreográfica como dramática de la historia. La trama es simple: la dama de la alta sociedad rusa Anna Karenina se enfrenta a la diatriba de continuar con su rutinaria vida de casada, cuyo único aliciente es su hijo, o romper con todo, entregándose al amor del guapo oficial Vronsky, provocando su ostracismo social. Nina Zmiievets encarnó con brillantez a la torturada protagonista, dotándola de gran cantidad de matices expresivos, sumados a su excelente nivel técnico. El hierático y sobrio Karenin cobró vida de la mano de Sergey Volobuiev, mientras que Oleg Gabyshev interpretó al enamoradizo Vronsky. Si bien ellos representaban el trío principal, una treintena de bailarines de impecable factura dancística conformaron el cuerpo de baile del Eifman Ballet Theatre. Muy armónicos y con un excelente dominio técnico, el resultado fue extraordinario.

El coreógrafo Boris Eifman buscaba huir de los rígidos corsés del academicismo ruso cuando fundó su compañía en 1977. De esta manera, su estilo bebe del clásico, se enriquece con el contemporáneo y se convierte en un sello personal cuando se incluye una fuerte expresividad dramática. No hay nada gratuito en cada una de las escenas compuestas en “Anna Karenina”, ni en los exquisitos pasos a dos, con unos portés de grandísima complejidad, ni en las majestuosas escenas corales. De todas las escenas corales, hay tres momentos de gran intensidad: el elegante baile veneciano de disfraces, el sobrecogedor ataque de celos de Anna y el impactante suicidio ferroviario de la protagonista. En todos los cuadros grupales resulta evidente el amplio dominio escénico del coreógrafo ruso, así como el hábil manejo de iluminación, sugerente a veces, cruda en otras ocasiones. Además, en la actuación bilbaína, debido a las grandes dimensiones del escenario del Euskalduna, la maquinaria de efectos visuales de Eifman pudo desplegar todos sus artificios, consiguiendo una gran espectacularidad en la totalidad de sus cuadros. No en vano, el Eifman Ballet Theatre es considerado la mejor compañía rusa de la actualidad, tal y como lo demostró en la concurrida actuación bilbaína, en la que el trío de protagonistas estuvo sublime en su interpretación, el elenco de la compañía demostró una solvencia fuera de dudas y la historia de amor y celos de Anna Karenina emocionó, sobrecogió y encandiló al respetable, que premió tan soberbio espectáculo con más de cinco minutos de aplausos.

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