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X. Muestra Coreográfica de Euskadi
Ellas bailan solas
Programa: X. Muestra Coreográfica de Euskadi.
Piezas: “Connection”, “Si fue en Babel, no lo sé”, “Delicias de civilización”, “Yo soy una cosa que dura segundos”.
Coreógrafos: Marian Gerrikabeitia-Robert Jackson, Cecilia de Madrazo-Tonatiuh Daz, Leire Ituarte, Olatz de Andrés Zubillaga.
Intérpretes: Marian Gerrikabeitia-Robert Jackson/ Cecilia de Madrazo-Tonatiuh Daz / Joseba Álvarez de Eulate-Helena Golab-Leire Ituarte/ Olatz de Andrés Zubillaga .
Lugar y fecha: Egiako Kultur Etxea, 7-Mayo-2006.
Nacida como un taller de aprendizaje e investigación, así como un apoyo hacia la profesionalización de las iniciativas amateur, la Muestra Coreográfica de Euskadi persevera en su filosofía de ser un lugar y un momento de encuentro entre los jóvenes creadores vascos en plena ebullición. Los números de una década hablan de 10 muestras, 95 piezas, 70 coreógrafos y 150 bailarines, arropados por unos 200 técnicos, músicos, iluminadores, realizadores de video, etcétera. Sin embargo, también es cierto que de ese caldo de cultivo son escasas y efímeras las compañías que se han gestado. Sin duda, el coreógrafo guipuzcoano Asier Zabaleta ha sido el hallazgo más sobresaliente del certamen. Por lo menos, así lo avala el primer premio en el concurso de solos del Festival Internacional de Danza de Canarias (2005).
Diez fueron las piezas que se presentaron al acto de preselección que tuvo lugar en la donostiarra Casa de Cultura de Egia. La interdisciplinariedad fue la característica más destacada del evento. Los creadores investigan todo tipo de maridajes con otros artes como el teatro, la música y, principalmente, la videocreación de danza. Por eso, esa necesidad de buscar coaligar la danza con otros artes hace que, en muchos casos, se olviden precisamente de eso, de la danza. Puede ser un reflejo del desconocimiento de este arte escénico, sin embargo, pocas fueron las propuestas que destacaron por la calidad de su ejecución dancística. Finalmente, cuatro piezas firmadas por un cuarteto de mujeres resultaron elegidas para conformar la X. Muestra Coreográfica de Euskadi.
La vizcaína Marian Gerrikabeitia presentó un dúo titulado “Connection” que indaga la territorios comunes de dos sujetos. Junto al bailarín australiano Robert Jackson –un habitual en las piezas de Blanca Arrieta-, Gerrikabeitia construye un espacio compartido por ambos gracias al lenguaje de la danza. La pieza “Si fue en Babel, no lo sé”, firmada por la bilbaína Cecilia de Madrazo, obtuvo el respaldo necesario para formar parte de la décima edición de la Muestra. Interpretada con música en directo de dos . celos, la obra busca confrontar los diferentes puntos de vista de los intérpretes. Cada uno de ellos cree estar en posesión absoluta de la verdad. Así, la situación se irá tensando poco a poco. El espacio escénico está delimitado por unas polivalentes mamparas metálicas. Interesante sin ser soberbia, aún por pulir, podría evitar los tediosos monólogos.
No es novedosa la cosificación del bailarín. Grandes clásicos del ballet como “Coppelia” (1870) juegan con las posibilidades del bailarín/a-muñeco/a. Nada vanguardista, “Delicias de civilización” de la vizcaína Leire Ituarte, se compone de tres escenas en las que el trío de bailarines va alternando roles, encarnando alguno de ellos un estático maniquí en manos de los otros intérpretes. Con ello, busca examinar los códigos de conducta. La encargada de cerrar el espectáculo fue la coreógrafa donostiarra Olatz de Andrés. Con el título de “Yo soy una cosa que dura segundos”, de Andrés trabaja el concepto del tiempo y su relación con el movimiento. Con la colaboración del escenógrafo e inventor Jordá Ferré, busca congelar instantes mediante un imaginario pause. En cierta manera, juega con la idea de movimiento a través de la sucesión de fotogramas. Quizás se prolonga en exceso intentando exponer este concepto de manera reiterada con la escena del sillón rojo. De esta manera, concluye la X. Muestra Coreográfica de Euskadi, con la sensación de volver a encontrarse en medio del bosque sin otear un camino libre de maleza. Sin duda, 2006 ha sido una cosecha irregular, protagonizada por cuatro mujeres indagando los enigmas humanos –el tiempo, las relaciones personales, los diferentes puntos de vista y los patrones de conducta-. Para el año que viene, más danza y menos diván.
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Iratxe de Arantzibia
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