Europa Danse-Programa Picasso-Teatro Barakaldo
Jóvenes danzantes picassianos
Programa: “Picasso y la Danza”.
Compañía: Europa Danse.
Coreografías: “Parade” (Léonide Massine), “Pulcinella” (Ana María Stekelman), “Mercure” (Thierry Malandain) y “Cuadro flamenco” (Beatriz Martín y Ricardo Franco).
Director de la Compañía: Jean-Albert Cartier.
Música: Erik Satie (“Parade” y “Mercure”) e Igor Stravinsky (“Pulcinella”).
Lugar y fecha: Teatro Barakaldo, 30-Octubre-2007.
La compañía preprofesional Europa Danse recaló en el vizcaíno Teatro Barakaldo en su gira estatal con el programa “Picasso y la Danza”. Sabida es la relación del pintor malagueño con el arte de Terpsicore, ya que fue autor de varias escenografías de todo ese fenómeno revolucionario balletístico que fueron los Ballets Rusos de Diaghilev, habida cuenta de su relación amorosa con la bailarina Olga Koklova, que se extendió poco más de una década. Con la intención de rememorar la aportación de Pablo Ruiz Picasso (1881-1973) al ballet, la joven compañía, dirigida por Jean-Albert Cartier, homenajea en su novena edición al genio malagueño, reuniendo varias piezas que, en su origen, contaron con telones del polifacético artista. Nacida en 1999, Europa Danse congrega a veinte jóvenes bailarines, procedentes de ocho países europeos, con la intención de facilitarles el acceso a la vida profesional, una vez finalizada su formación académica.
El programa “Picasso y la Danza” se compuso de la revolucionaria “Parade” en su versión original y de las renovadas “Pulcinella” y “Mercure”, velada a la que puso final un “Cuadro flamenco”. El espectáculo, de dos horas de duración, fue una buena manera de constatar la necesidad y utilidad de iniciativas como Europa Danse, a la hora de servir como eslabón de acceso al mundo profesional de los bailarines recién diplomados. Aunque el nivel generalizado de la formación es alto, esta cosecha 2007 de la formación preprofesional no llegó al punto de considerarse excelente, como su predecesora. Quizás la elección del programa influyó en no permitir exhibirse con mayor grandeza a los integrantes de Europa Danse, ya que su antecesor, formado por piezas de Jirí Kylián, Nacho Duato y Alexander Ekman, construyó una velada más amena y redonda.
Comenzó el espectáculo con “Parade” en su versión originaria de Léonide Massine, estrenada allá por 1917, más concretamente, un 18 de Mayo, en el Teatro Châtelet de Paris, por los archiconocidos Ballets Rusos de Diaghilev. Con música original de Erik Satie, esta obra fue una verdadera revolución en su época, ya que supuso una ruptura de muchos cánones clásicos preestablecidos, al sumar la corriente vanguardista del Cubismo. Sobre el escenario, dos managers –uno europeo y otro americano, representados por sendos seres picassianos de filiación cubista- intentan atraer al público al espectáculo. Se ofrecen pequeñas demostraciones por parte del prestidigitador chino, la niña malcriada americana y una pareja de funambulistas. También, aparece en caballo, con efectos cómicos que provoca la risa del respetable. Finalmente, el público callejero decide no entrar, satisfecho por la actuación gratuita. El golpe de telón hace caer a todos los participantes, en un final de un drama en soledad. Precursora del jazz en el teatro, “Parade” fue definida por el crítico Louis Schneider como “un desafío al buen gusto y al buen sentido”.
La coreógrafa argentina Ana María Stekelman, fundadora del grupo Tangokinesis y coreógrafa asidua del Ballet Argentino de Julio Bocca, es la responsable de la nueva versión de “Pulcinella”, cuyo original firmó Léonide Massine y se estrenó en la Ópera de Paris, un 15 de Mayo de 1920. El origen de este ballet fue el descubrimiento de Diaghilev de un manuscrito cuyo protagonista era el Polichinela. Partiendo de este tradicional personaje de la Commedia dell’Arte, Stekelman construye una dinámica pieza, nutrida de polichinelas masculinos y femeninos, de dúos, solos y escenas corales. La segunda parte se inició con la reinvención de “Mercure”, también nacida de la mano de Massine y representada por primera vez en el Teatro de la Cigale, el 15 de Junio de 1924. Con el subtítulo de “movimientos plásticos en tres escenas”, esta obra formó parte de las “Soirées de Paris”, organizadas por el conde Etienne de Beaumont, aunque no fue producida por Diaghilev. El coreógrafo y director de Ballet Biarritz, Thierry Malandain fue el responsable de esta reconstrucción, lo que permitió conocer el lado más lúdico del creador de Nancy. “Mercure” carece de trama argumental lineal; más bien, es la sucesión de diferentes escenas que reúnen a personajes mitológicos con un Polichinela y un Pierrot, bajo el azul picassiano.
Para finalizar la velada, un grupo de jóvenes intérpretes de baile español y flamenco presentaron un cuadro de idem, montaje de Beatriz Martín y Ricardo Franco sobre el original, estrenado el 17 de Mayo de 1921, en el parisino Teatro de la Gaîté-Lyrique. El programa “Picasso y la Danza” se compone de una completa oferta, para mostrar las habilidades de los miembros de Europa Danse. Obras míticas como “Parade” o “Pulcinella”, en versiones originales o renovadas, puestas en escena, con rigor, por bailarines en el tránsito a la profesionalidad. Entre ellos, destacar al donostiarra Ion Agirretxe, quien, por segundo año consecutivo forma parte de la compañía de Cartier, tras haber terminado su formación en el Real Conservatorio Profesional “Mariemma” de Madrid. ¡Cuánto ha evolucionado ese niño de diecisiete años que quería comerse el escenario en la Gala Benéfica del Estudio de Danza “Thalia”! En menos de dos años, Agirretxe ha pasado de encarnar a un imberbe principito en “Raymonda” en el célebre homenaje a Mentxu Medel –como lo definieron los medios de comunicación- a trabajar en dos temporadas de Europa Danse y junto al prometedor coreógrafo Goyo Montero. Realmente, la labor de Montero al frente de los alumnos del Conservatorio madrileño, materializada en las piezas “Alrededor no hay nada” y en el espectáculo íntegro de “Benditos malditos”, ha marcado un factor determinante en la evolución de Agirretxe. Más seguro, resuelto y decidido, en “Picasso y la Danza”, representa al manager americano –“Parade”-, un polichinela y un personaje mitológico –“Mercure”- , en una suerte de paso a dos, especialmente compuesto para él y su compañera, por Thierry Malandain. Y dentro de los diferentes niveles internos, de fácil percepción, en Europa Danse, nuestro Ion Agirretxe, sin duda, se encuentra a la cabeza del pelotón. Sólo por el placer de ver su despertar y crecimiento escénico, valió la pena la excursión a Barakaldo. Que, además del BEC, hay más cosas que ver por esos lares del Señorío de Bizkaia.
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