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Ángel Corella-Fundación Kursaal
Ha pasado un Ángel (entre bambalinas)
Programa: “Homenaje a Mozart” y Suite de “El Corsario”.
Piezas: “Solo”, “Divertimento concertante”, “Amaduo”, “Clear” y “Suite de El Corsario”.
Coreografías: Christopher Wheeldon (“Solo”), George Birkadze (“Divertimento concertante”), Margarita Fernández (“Amaduo”), Stanton Welch (“Clear”) y Marius Petipa (Suite de “El Corsario”).
Bailarines principales: Ángel Corella, Xiomara Reyes, Herman Cornejo, Carmen Corella, Maria Ricetto, Kazuko Omori, Cory Sterns, Luciana Paris y George Birkadze.
Lugar y fecha: Auditorio del Kursaal, 5-Diciembre-2006.
Un viejo aforismo del teatro afirma que el espectáculo debe continuar siempre-show must go on-. Sin duda, nunca se vuelve tan certera dicha sentencia hasta que una no vive una actuación desde bambalinas. Multitud de pequeños contratiempos acontecen diariamente, lejos de los focos, oropeles y aplausos del público. Esos imprevistos, a su vez, contribuyen a la gran descarga de adrenalina final, cuando la compañía consigue coronar con éxito otra función. Precisamente, esa experiencia es la que pudo vivir quien suscribe, gracias a la invitación de Ángel Corella (Colmenar Viejo, 1975), Bailarín Principal del American Ballet Theatre (ABT). Por eso, ésta es la crónica de un espectáculo visto y disfrutado desde otro punto de vista.
Quedan escasos minutos para que comience el espectáculo, en el que el intérprete madrileño, junto a una pléyade de Bailarines Principales, Solistas y algún que otro miembro del Cuerpo de Baile del ABT, ofrecerán, por segundo día consecutivo, un homenaje a Mozart y una suite de “El Corsario”. Varios bailarines continúan en el escenario probando el deslizamiento del linóleo, mientras se escucha el rugir del público acomodándose en sus butacas, detrás del telón aún bajado. La regidora grita: “todos fuera del escenario”. Queda Ángel solo, vestido de época. Se levanta el telón, el torrente desbocado de Corella baila con pasión “Solo”, obra del interesante Christopher Wheeldon, coreógrafo residente del New York City Ballet (NYCB), muy de moda en estos momentos. Entre bambalinas, se sitúa una línea de sillas, en las que se acomodan los bailarines de las siguientes piezas y sus acompañantes. Hay una gran expectación dentro, por ver la respuesta del público. Ángel termina su primera actuación. El público, más cálido que el día anterior, se deshace en aplausos. Exhausto, Ángel tarda unos instantes en recuperarse de la intensidad de la pieza de Wheeldon. Bebe agua y cuando se le aminora el ritmo cardiaco, va a camerinos para cambiar su vestuario.
Mientras tanto, Maria Ricceto (Solista del ABT), Luciana Paris (Cuerpo de Baile del ABT), Corey Sterns (Cuerpo de Baile del ABT) y George Birkadze (Coreógrafo y Bailarín) interpretan “Divertimento concertante”, pieza de este último. La pretensión de la obra es ofrecer el lado más divertido y desenfadado de Mozart. Mediante diferentes composiciones numéricas (solo, paso a dos, paso a cuatro), Birkadze construye una obra liviana. Entre bastidores, se sigue con atención el discurrir de la interpretación del cuarteto galante. Ángel, ya preparado para su siguiente pieza, se convierte en un espectador más de la improvisada fila de acompañantes. Y en ese intervalo, se suceden conversaciones, risas y, sobre todo, se aplaude a los compañeros. Carmen Corella (Solista del ABT) aplica resina a sus zapatilla de punta, a la par que su partenaire Herman Cornejo (Bailarín Principal de ABT), convaleciente de una indisposición digestiva, aprovecha sus últimos instantes antes de estar en escena. Con una mezcla de precaución y preocupación, la fila 0 interna anima a Carmen y a Herman en el paso a dos de “Amaduo”, pieza de Margarita Fernández. Todo ha discurrido con normalidad. Turno ahora de Xiomara Reyes (Bailarina Principal de ABT) y de Corella. Bailan “Clear” de Stanton Welch, una obra que, paradójicamente, emplea música de Bach, pero con la que se cierra el homenaje al genio salzburgués. Como es habitual en ellos, Xiomara y Ángel han demostrado su especial química en esta pieza. Fin del primer acto. Definitivamente, el público es más cálido que en día de la première.
Los veinte minutos de descanso pasan con gran rapidez, debido, principalmente, al trajín del montaje del escenario de “El Corsario”. Van llegando todos los intérpretes de esta suite basada en un poema de Lord Byron. Sobre su vistoso vestuario, llevan puesto chándal y botas-patucos para no quedarse fríos. Ángel, caracterizado como el esclavo Ali, también se encuentra entre ellos. Muestra su diadema y brazaletes, proporcionados por una conocida joyería cuyo logotipo es un oso de peluche. Comienza el segundo acto. Corey Sterns, en el rol del vendedor de esclavas Lankedem, inicia la obra. Ante el Pasha –George Birkadze-, bailan tres odaliscas –Maria Ricetto, Luciana Paris y Kazuko Omori-. De esta manera, ellas dibujan el lucido paso a tres de “El Corsario”. Después, es el turno de Gulnara –Carmen Corella- que embriaga con sus encantos al Pasha, hasta que éste descubre a Medora –Xiomara Reyes-. En todo este entuerto de amores y pasiones encontradas dentro del harem, aparece el esclavo Ali –Ángel Corella-, quien interpreta algunos de los mejores momentos de la velada. El madrileño tiene un cariño especial por este rol, que ya eligiera para celebrar su décimo aniversario como Bailarín Principal del ABT (1996-2006), y eso se nota. Sus mejores cualidades artísticas quedan perfectamente de manifiesto en la vertiginosa concatenación de saltos en los manèges o en el frenético ritmo de piruetas.
Tras el paréntesis de la escena del Jardín Animado, llega la apoteosis final con el pas de deux entre Medora y Ali, es decir, entre Xiomara y Ángel. Ambos exhiben toda su artillería dancística, destacando la dulzura de la cubana y el prodigio giratorio y de salto del madrileño. Mientras tanto, el resto del elenco se prepara para el saludo final, ocupando sus respectivas calles. Llega el momento de los saludos. El público se vuelca con ellos. Se preparan para el bis y siguen lloviendo los aplausos. Consiguen subir el telón, últimos aplausos. La noche ha sido verdaderamente un éxito. A telón cerrado, los bailarines participantes en el espectáculo, incluidas las jóvenes intérpretes del Joven Ballet de Cataluña, inmortalizan su estancia en el Auditorio del Kursaal en un par de fotografías. Poco a poco, se dirigen a sus camerinos, a desvestirse y desmaquillarse. Cuando entra Ángel, con una sonrisa de oreja a oreja, pregunta: “a que se ve mejor desde aquí”. Y, en ese momento, la que suscribe sólo alcanzó a felicitarle y darle las gracias, por haber tenido la oportunidad de vivir desde otro prisma una velada de ballet.
Texto: Iratxe de Arantzibia
Fotografía: Josep Aznar
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Iratxe de Arantzibia
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