Julio Bocca-"Último tour"-Fundación Kursaal
Agridulce sabor de Bocca
Programa: “Último tour”.
Piezas: “Desde lejos”, “Adiós, hermano cruel” (paso a dos), “Sinatra Suite” (‘One for my baby’, ‘Something stupid’, ‘All the way’, ‘Domani’, ‘That’s the life’ y ‘My way’), “Cruz y ficción”.
Compañía: Julio Bocca-Ballet Argentino.
Coreografías: Mauricio Wainrot (“Desde lejos”), Ana María Stekelman (“Adiós, hermano cruel” y “Cruz y ficción”) y Twyla Tharp (“Sinatra Suite”)
Bailarines: Julio Bocca, Cecilia Figaredo, Victoria Balanza, Stephanie Bauger, Maria Eva Prediger, Lucas Oliva, Benjamín Parada, Lucas Segovia, Marisol Alonso, Lara Delfino, Oscar Escudero, Gabriel Usandivaras, Romina Chiabrando, Fernanda Colmegna, Soledad Drago, Vanesa Etchazarreta, Nadia Osorio, Emanuel Amuchastegui, Emiliano Falcone, Valentín Fernández, Federico Fernández, Jonatan Lujan, Rubén Rodríguez y Leonardo Otarola.
Lugar y fecha: Auditorio del Kursaal, 10-Octubre-2007.

La estresante despedida de la gran estrella del ballet Julio Bocca (Munro, Buenos Aires, 1967) de todos y cada uno de los teatros en los que triunfó recaló 24 horas en Donostia. La Fundación Kursaal inauguró su octava temporada con el espectáculo “Último tour” del astro argentino. Dividido en dos actos y con una duración de poco más de hora y media, Julio Bocca y el Ballet Argentino presentaron un programa mixto, con una clara inclinación hacia el lenguaje contemporáneo. A excepción de los bailes de salón de estilo jazzero de “Sinatra Suite” de la norteamericana Twyla Tharp, el trío restante de obras de Ana María Stekelman y Mauricio Wainrot mostraron la faceta más contemporánea del laureado intérprete y de los miembros de su formación. Aquellos cuya única motivación para asistir al espectáculo era disfrutar de los penúltimos pasos de Bocca pudieron sentir algo cercano a la frustración al constatar que el cansancio hizo mella en el ex Bailarín Principal del American Ballet Theatre (ABT), sobre todo, en una primera parte en la que bailó más bien poco. Y es que la gira de despedida parece haber sido pensada por su peor enemigo. Procedente de Grecia, permaneció poco más de un día en la capital guipuzcoana, para viajar y bailar en Moscú y realizar su última actuación española el día 15 de Octubre en Vitoria. Y ese ritmo no hay cuerpo que lo aguante, así que el cuarentón Bocca no respondió a las altas expectativas generadas, sobre todo, después de su éxito donostiarra con “Bocca Tango”, en 2003.
  
El Ballet Argentino al completo comenzó la actuación con la obra “Desde lejos” (1998) de Mauricio Wainrot. La música de Wim Mertens dotó de un aire cercano al misticismo a esta pieza que alterna escenas del conjunto del elenco con algunos pasos a dos, en los que participa el mismo Julio Bocca, quien, principalmente, hace de partenaire de Cecilia Figaredo. ¿Dónde está aquel Julio Bocca que asombraba a todo el mundo con piruetas y saltos infinitos en “Don Quijote”? Abundando en esta idea, el extracto de “Adiós, hermano cruel” (2006), firmado por Ana María Stekelman, puso en escena un paso a dos de esta complicada tragedia sobre el amor incestuoso entre hermanos, obra representada en Marzo de este año, en el Teatro Arriaga, en su adiós bilbaíno. La noche de pasión entre Marco y Lucía fue el fragmento seleccionado. En este extracto, sobresale una Cecilia Figaredo con una flexibilidad casi gimnástica y un Julio Bocca muy dotado en recursos de dramatización, cuya labor principal consiste en volver a hacer de partenaire. La supresión de tres escenas de la pieza “Nine Sinatra Songs”-incorporada por el Ballet Argentino a su repertorio en 2004- convirtió a esta obra de Twyla Tharp en una suite de seis escenas, a medio camino entre los bailes de salón y el estilo de danza jazz. Cinco parejas, entre ellas, nuevamente Cecilia Figaredo y Julio Bocca, desgranaron unos amenos bailes, a ritmo de canciones de Frank Sinatra, tan célebres como “Something stupid” y el broche de oro, en el que intervinieron todas las parejas, bailando “My way”. A diferencia de los jóvenes miembros del Ballet Argentino, en esta suite homenaje a Sinatra, la estrella argentina demostró su oficio y el peso de su presencia escénica, realizando una interpretación llena de matices y también de danza. ¡Por fin!
 
La segunda parte presentó “Cruz y ficción” (2005), obra dedicada a Oscar Araiz y cuya inspiración es “Crucifixión” (1963), un célebre dúo del coreógrafo argentino. La creadora Ana María Stekelman es la responsable de esta pieza, una mezcla de personajes cristianos bailando pasos de tango con una estética de videoclip. Encarnando a un Jesucristo un tanto kitsch, Julio Bocca interpreta y baila con intensidad su papel de Hijo de Dios, secundado por María, Magdalena, Judas y hasta el Ángel de la Anunciación, sobre el “Ave María” de Schubert. “Cruz y ficción” contiene un cierto regusto a irreverencia, que termina con este verdadero Dios de la danza en Argentina crucificado. ¿Habrá algún mensaje subliminal? Lo que no fue subliminal fue la paupérrima imagen dada en los saludos por Julio Bocca. No es de recibo que, de buenas a primeras, se altere casi todo el programa de la velada. Pero tampoco tiene perdón de Dios, por mucho que se sea una deidad de Terpsicore, que el público donostiarra se quedara con ganas de aplaudir debidamente a quien fue uno de los grandes del ballet. Ni cinco minutos duraron los saludos, por designio de los mandamases de regiduría y quizás por caprichos de estrella. Bajada de telón y saludos a la americana, saliendo a la boca del escenario los intérpretes, tras las cortinas. Cómo no, Julio Bocca fue el último en salir, permitió una pequeña ovación y, raudo y veloz, se dirigió al taxi que lo esperaba en los aledaños del Auditorio del Kursaal. Un desplante absurdo, porque para quien ha vivido sobre un escenario desde los cuatro años debería ser muy gratificante recibir el cariño del público en forma de aplauso. Un agridulce sabor de Bocca.
PD: Para los nostálgicos de la estela del otrora rutilante estrella del ballet Julio Bocca, una selección de imágenes de algunos momentos de esplendor de uno de los Basilios ("Don Quijote") más inolvidables de la historia.
  
|