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Lanònima Imperial-"La mar de formas"
La mar salada
Programa:”La mar de formas”.
Compañía:Lanònima Imperial-Juan Carlos García.
Coreografía: Juan Carlos García.
Bailarines: Nicolaas Marckmann, Jordi Vilaseca Lorite, Marina Cardona Saleta, Virginia Gimeno Folgado.
Escenografía: José Menchero.
Proyecciones de video: Lawrence Wallen
Iluminación: Juan Carlos García - José Menchero.
Lugar y fecha: Gazteszena-Egiako Kultur Etxea, 21-Octubre-2006.
La compañía catalana Lanònima Imperial, Premio Nacional de Danza de Catalunya (2000), se adentra en una nueva aventura con su espectáculo “La mar de formas” destinado al público infantil. Por primera vez desde su fundación en 1986, la formación dirigida por el bilbaíno Juan Carlos García se atreve con una propuesta para los espectadores más menudos. La idea original viene inspirada por la exposición “...y después fue ¡la forma!” del Museo de la Ciencia de la Fundación La Caixa, CosmoCaixa. Concebido como un juego de formas y colores, de una hora de duración, el espectáculo se inicia a la orilla del mar, discurre por la leyenda de San Jorge y, en muchas ocasiones, se abstrae en geométricas morfologías. Cuatro bailarines de buena formación técnica- Nicolaas Marckmann, Jordi Vilaseca, Marina Cardona, Virginia Gimeno – dirigen ese cúmulo de seres marinos, olas, espirales y personajes legendarios hasta buen puerto. La mejor constatación de su certero arribo es la atención y silencio de los peques durante los 60 minutos de “La mar de formas”.
El escenario de la Casa de Cultura de Egia se convirtió en una inmensa y poblada playa. Varias sombrillas, balones, una caña de pescar y una barca van adquiriendo vida en esta pieza marina. A través de ellos, el coreógrafo se va adentrando en el mundo de las formas. Un inmenso lienzo blanco agitado por los bailarines hace las veces de un embravecido mar repleto de olas. Una vez que el cuarteto de intérpretes ha construido todo tipo de formas: espirales, hélices, etcétera, de repente, el mitológico dragón mide sus fuerzas contra San Jorge, quizás un pretendido guiño hacia el patrón de Catalunya. Y entre el cuadro marino y el del caballero medieval contra el pérfido animal, pequeñas escenas también diseñadas para incidir en el estudio morfológico. La coreografía, muy lineal y simple, en muchos momentos, se ve potenciada por las proyecciones de video de Lawrence Wallen y por la escenografía creada por José Menchero.
Las compañías catalanas de danza contemporánea, en los últimos tiempos, han adquirido conciencia de la importancia de crear nuevos públicos entre ‘los peques de la casa’. Así, Nats Nus, Mudances-Angels Margarit, Roseland Musical han hechos sus pinitos con más o menos acierto. A ellos, se suma esta obra de Lanònima Imperial, estrenada en Badalona, el pasado año. Acostumbrados a elaborar espectáculos para el público adulto, la traslación del saber coreográfico a montajes infantiles suele primar principalmente dos elementos: color y forma. Pero es que no sólo basta con ellos, porque hacer de los mismos el eje de una obra puede equivaler a construir los cimientos de una casa en arenas movedizas. Quizás, también habría que contar con un argumento elaborado como otro pilar de una obra infantil. Por eso, resulta chocante que Juan Carlos García también haya incluido cuadros escénicos de mera abstracción, sin duda, dificultosos para los niños más pequeños. Si el éxito de una propuesta infantil se mide por el nivel de aplausos, los peques reunidos en el espacio Gazteszena lo tuvieron bien claro, a la vista de su atención, sorpresa y aplausos. Para los adultos acompañantes, “La mar de formas” se movió entre fragmentos amenos e interesantes y otros un tanto más tediosos y monótonos, pero todo depende del prisma desde el que se mire. Ciertamente, “La mar de formas” cumple su premisa de acercar de manera lúdica al público infantil a un espectáculo de danza. Tanto la música -collage musical- como escenografía, vestuario y proyecciones de video van encaminadas hacia el objetivo del estudio de las formas en movimiento. Por eso, Lanònima Imperial cubre con acierto su objetivo inicial: crear una pieza, la mar salada.
PD: Para mejorar el seguimiento de la obra, resulta interesante la elaboración y distribución de programas de mano, en este caso, totalmente ausentes en la Casa de Cultura de Egia. No sólo facilita el acercamiento al espectáculo, sino que también debería ser un derecho de todo espectador que paga su entrada. Queda dicho.
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Iratxe de Arantzibia
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