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La ternura de Pina

Programa: “Für die Kinder von Gestern, Heute und Morgen”.
Coreografía: Pina Bausch, Peter Pabst.
Compañía: Tanztheater Wuppertal- Pina Bausch .
Intérpretes: Rainer Behr, Alexandre Castres, Lutz Föster, Ditta Miranda Jasjfi, Melanie Maurin, Dominique Mercy, Pascal Merighi, Nazareth Panadero, Helena Pikon, Fabien Prioville, Azusa Seyama, Julie Anne Stanzak, Fernando Suels y Kenji Takagi.
Evento: Forum Barcelona 2004.
Lugar y fecha: Teatro Nacional de Catalunya (Barcelona), 24- Mayo-2004.

“Für die Kinder von Gestern, Heute und Morgen” (=”Para los niños de ayer, hoy y mañana) es un entrañable espectáculo firmado por la famosísima coreógrafa contemporánea Pina Bausch (Solingen, 1940), donde la creadora germana reflexiona sobre la pérdida de la inocencia del ser humano, a través de 7 parejas que evolucionan en el escenario, partiendo de sus añorados años de infancia hasta el proceso de maduración vital. Con cerca de 3 horas de duración, compuesto por dos actos, el montaje aviva la llama casi extinta del infante cuya voz el adulto silencia constantemente. De esta manera, el Teatro Nacional de Catalunya se suma al ciclo de danza programado dentro de Forum Barcelona 2004. Un apuesta segura donde Pina Bausch deja fluir sus anhelos y obtiene el máximo apoyo del público catalán, manifestado en 5 funciones con el cartel de ‘no hay entradas’, amén del ensayo general, abarrotado con presencia de medios de comunicación, bailarines y colectivo de la danza.

El primer acto, de hora y media de duración, se centra en la infancia y son claras las reminiscencias de esa etapa en breves escenas como las que presenta a los bailarines-actores saltando la cuerda o construyendo un castillo de arena con el que finaliza este fragmento. Una cierta atmósfera de involución y atemporalidad se cierne sobre este acto donde prima la ternura de la que Pina Bausch impregna cada pequeño eslabón escénico de este apartado. La música, en ocasiones, de corte pueril, a modo de nana, acuna a los bailarines-actores. Se intercala danza y teatro con unos diálogos de estilo humorístico principalmente, aunque, en ocasiones, parecen retazos inconexos. Sobre todo, se abordan en breves gags las relaciones de pareja y cómo el proceso de maduración termina matando la magia de ese niño –el Peter Pan interior- que lleva todo ser humano. Por su parte, la segunda parte se torna agria, más violenta, caótica y hasta anárquica. El débil hálito de vida del niño interior se desvanece para finalizar falleciendo. Urge buscar otro yo que haga resurgir esa magia infantil y cuando ocurre, voilá!, el niño se reconcilia con el adulto.

En el plano coreográfico, el lenguaje de Pina Bausch apuesta, sobre todo, por la labor individualizada, el trabajo de torso y porte bras y como explosión de la fuerza de la colectividad, la coordinación al unísono de los 14 bailarines en escena. Su presencia sobre el escenario del Teatro Nacional de Catalunya, cada uno a su ritmo y trabajo coreográfico incrementa la sensación de caótica anarquía casi cáustica. Suavizado por la inmensa ternura de Bausch, el montaje oscila entre los momentos de gran interés e intensidad y otros nimios y algo plúmbeos, sin embargo, en suma, por votación popular, primaron los fragmentos entrañables, gratificados por un público Pina-adicto que aplaudió a rabiar.

De estilo abstracto, el vocabulario de la creadora alemana opta, a veces, por momentos de gran y heroico lirismo danzado, menoscabado por la banalidad y trivialidad del diálogo. El sentimiento de ternura queda soterrado por la cotidianeidad y frescura de las conversaciones rutinarias e intrascendentes. Sin embargo, cuando la danza se apodera de la escena, fluye con una sensación de ingravidez y tempo contenido, muy parecido al perpetuum mobile constante del primer acto. Ya en el segundo acto, la danza se vuelve más nerviosa, más rápida e inquietante. Por su parte, la escenografía multiusos compuesta por tres grandes paneles móviles con sendas puertas de acceso viste con sencillez la propuesta coreográfica. El color blanquecino apuntala más la sensación de asepsia, pues parece mostrar a Pina Bausch como una creadora pudorosa para dejar fluir la danza y el sentimiento.

El Teatro Nacional de Catalunya acogió el primer gran espectáculo dentro de la oferta dancística de Forum Barcelona 2004. “Für die Kinder von Gestern, Heute und Morgen” es el último espectáculo de un icono de la danza contemporánea: la inimitable Pina Bausch. El montaje, de tres horas de duración, consigue transmitir al espectador el sentimiento de añoranza y ternura de la infancia, una época que los 14 bailarines tratan de revivir en la sucesión de escenas danzadas y dialogadas. El público disfrutó de este alegato pro-infancia y aplaudió con locura, la primera gran cita del ‘Foro de las Culturas’, cuyo escenario fue el reluciente edificio de cristal del Teatro Nacional de Catalunya. Una vuelta a la infancia danzada, monologada y , sobre todo, muy aplaudida.

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