Lucia Lacarra-Teatro Arriaga (Bilbao)
Locura por Lucia
Programa: “Soirée, la pasión por la danza”
Piezas: “Romeo y Julieta”, “Cisne negro”, “Zapateado”, “Llamas de Paris”, “Light rain”, “Adagio for strings”, “Le Bourgeois”, “Alegrías”, “Diana y Acteón” y “La Dama de las Camelias”.
Coreografías: John Cranko, Marius Petipa, Antonio Márquez, Vasili Vainonen, Gerald Arpino, Gerard Bohbot, Ben van Cauwenbergh, Antonio Márquez, Agrippina Vaganova, John Neumeier.
Bailarines: Lucia Lacarra, Cyril Pierre, Antonio Márquez, Corinne Verdeil, Marcin Krajewski, Altan Dugaraa, Ganchimeg Chojilsuren.
Lugar y fecha: Teatro Arriaga (Bilbao), 15-Febrero-2007.
 
El Teatro Arriaga de Bilbao acogió el espectáculo “Soirée, la pasión por la danza”, en el que la gran Lucia Lacarra fue la estrella indiscutible de la velada. Dividida en dos actos y con una duración de dos horas y media, la gala fue una magnífica muestra de lo plural que es el lenguaje de la danza, aunando en su programa piezas clásicas, neoclásicas, contemporáneas y flamencas. A sus 31 años, la bailarina zumaiarra se encuentra en un fantástico momento profesional, en el que suma sus cualidades técnicas a su capacidad interpretativa. Eso fue precisamente lo que demostró en las cuatro piezas que bailó junto a su inseparable partenaire Cyril Pierre. Arrebolada enamorada al interpretar “Romeo y Julieta”, dúctil y maleable en la acrobacia circense de “Light rain”, lirismo a flor de piel en “Adagio for strings” o conmovedora emoción de “La dama de las camelias”, Lucia es una artista en estado puro, que baila, interpreta y es capaz de emocionar con un solo movimiento de brazos. Poseedora de unas extraordinarias extensiones y de una gran elasticidad, la zumaiarra además atesora el don de ser etérea, suave y liviana como una pluma cuando vuela, en vez de bailar. Todo un lujo disfrutar de cada una de sus interpretaciones.
Menos vistoso pero sumamente necesario es el trabajo de Cyril Pierre. Viendo su sacrificada y callada labor, nunca son más ciertas las palabras de Lucia, tildándolo de su mejor partenaire. Siempre atento, Cyril cuida en extremo cada porté o virguería que realiza Lucia. De esta manera, realza la excelencia y vistosidad de los movimientos de la zumaiarra. Encima del escenario, Lucia y Cyril son sinónimo de pareja en toda su extensión. Se percibe con facilidad la seguridad y confianza de Lucia en el intérprete galo, ya que independientemente de la complejidad del paso que ejecute, la guipuzcoana sabe a ciencia cierta que los brazos de Cyril siempre van a estar ahí mimándola. Además, también habría que resaltar la colaboración especial del bailaor Antonio Márquez, quien obtuvo los primeros bravos de la noche con su “Zapateado” de Sarasate. El sevillano domina con maestría los tiempos escénicos, el silencio, las miradas, y, sobre todo, el arte del tacón, tal y como lo confirmó su participación en el segundo acto, con unas “Alegrías”. También brillaron Corinne Verdeil y Marcin Krajewski en su pas de deux “Llamas de Paris”. Además, este último sobresalió con su interpretación llena de desparpajo en “Le bourgeois”. Menos afinados estuvieron los intérpretes orientales Altan Dugaraa y Ganchimeg Choji, quienes, después del descalabro del “Cisne negro”, atinaron en “Diana y Acteón”. A pesar de ello, la gala estuvo a un nivel óptimo. Así lo entendió el patio de butacas que, puesto en pie, ovacionó durante más de cinco minutos a los artistas, demostrando una verdadera locura por Lucia.

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