Momix-Sunflower moon-Teatro Victoria Eugenia
Girasoles lunáticos
Espectáculo: “Sunflower moon”.
Compañía: Momix.
Creación y dirección: Moses Pendleton.
Intérpretes: Natalie Lomonte, Cassandra Taylor, Heather Magee, Simona Di Tucci, Anthony Henil, Donatello Iacobellis, Ari Loeb, Timothy Melady, Christopher Patterson, Jaime Verazin..
Música: collage de músicas de Buddha Experience, Brian Eno, Waveform y Hans Zimmer.
Iluminación: Joshua Starbuck y Moses Pendleton.
Lugar y fecha: Teatro Victoria Eugenia, 16-Octubre-2007.

Poesía visual con tintes ilusionistas es la esencia de “Sunflower moon”, espectáculo ofrecido por la compañía estadounidense Momix, con el que se inauguró la temporada de otoño del Teatro Victoria Eugenia. El título condensa tres elementos esenciales para Moses Pendleton, director y fundador de la formación norteamericana: Sun (Sol), flower (flor) y moon (luna). Además, la lengua de Shakespeare permite un juego de palabras fundamental para la obra, sun+flower=sunflower (girasol). Porque si algo muestra esta pieza es la afición de Pendleton por los girasoles, a cuyo cultivo se dedica en sus ratos de ocio. Con una duración de hora y media, el espectáculo, de un solo acto, está dividido internamente en dos partes: “Sea of tranquility” (‘El mar de la tranquilidad’) y “Bay of seething” (‘La bahía de la agitación’). La principal innovación respecto a otras propuestas de Momix es su apuesta decidida por las técnicas de Teatro Negro de Praga, llegando al punto de desaparecer casi la figura del bailarín de escena. A excepción de un dúo con la incandescente bola de fuego solar, el resto de la obra difumina completamente el aspecto coreográfico, envolviéndolo con el manto del ilusionismo de formas irreales y sugerentes. Incluso el propio saludo coreografiado de los intérpretes mostró más sus habilidades dancísticas que la misma obra. No obstante, aquello que ofrecen -efectos especiales a gogó- es de óptima calidad.
Un campo de girasoles, una bandada de gaviotas, ondulantes medusas son algunas de las formas que se dibujan en el escenario. Todo ello contribuye a crear un universo onírico, ayudado por el collage musical de Buddha Experience, Brian Eno, Waveform y Hans Zimmer. Tras esa atmósfera de irrealidad, existe un montaje muy complejo, dispuesto para generar toda esa magia escénica. Precisamente ahí es donde radica el quid de la cuestión. En sus 27 años de existencia, Momix ha ido evolucionando, haciendo realidad el ‘más difícil todavía’ y jugando con los trucos permisibles, a la par que ha ido alejándose del aspecto puramente coreográfico. Si hace casi tres décadas la compañía estadounidense dejaba boquiabierto al público con sus efectos especiales, hoy día, otras iniciativas como el Circo del Sol parecen haber recortado el coto privado en que esta compañía se movía. No obstante, Momix sigue siendo una referencia de primera línea en su estilo, una mezcla de ilusionismo, efectos especiales y breves gotas de danza. Escena tras escena, el espectador se afana por conseguir descifrar dónde está el truco. Y detrás de todo ello, se encuentra la preclara mente de Moses Pendleton, que estudia la iluminación, el juego del negro, el uso de los arneses y otros elementos, hasta el más mínimo detalle, para obtener la magia de Momix en acción. Luego, en la materialización escénica, la intérpretes-ilusionistas dan buena cuenta de su heterogénea formación (ballet, danza contemporánea, gimnasia rítmica, breakdance…), que les permite ser tan dúctiles como para dibujar figuras irreales. El resultado se traduce en éxito, como el obtenido por la compañía norteamericana, gracias a su “Sunflower moon”. Los espectadores del Teatro Victoria Eugenia aplaudieron con ganas este espectáculo de mágica poesía visual. Y abracadabra, hasta la próxima visita de Momix a Donostia. Y ya van tres. Esta vez han sido unos girasoles lunáticos, la próxima, ¿qué sacara de la chistera el alquimista Moses Pendleton?

Texto: Iratxe de Arantzibia.
Fotografías: Max Pucciariello.
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