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Negro y rojo
Programa: "Paquita", "5 Tango's" y "Carmen".
Compañía: Het Nationale Ballet.
Director artístico: Ted Brandsen.
Coreografías: Marius Petipa, Hans Van Manen y Ted Brandsen.
Música: Leon Minkus, Astor Piazzolla y George Bizet.
Evento: XIII. Festival 'Le Temps d'Aimer'.
Lugar y fecha: Gare du Midi (Biarritz), 20-Septiembre-2003.
La gala de clausura de la décimotercera edición del festival 'Le Temps d'Aimer' trajo al escenario de la Gare du Midi (Biarritz) a la compañía holandesa Het Ballet, en dos actuaciones (19 y 20 Septiembre). El programa estuvo compuesto por tres piezas de diferentes épocas- siglos XIX y XX-, sendos estilos- clasicismo y contemporáneo neoclasicismo- y distintos autores- Petipa, Van Manen y Brandsen- con sus respectivos lenguajes coreográficos. Las virtudes de la velada se centran en la correcta confección del programa 'in crescendo', en la excelente interpretación del Het Ballet, sobre todo, a partir de "enterrar" a "Paquita", con lo que emergió coom una sólida formación de gran calidad artística y las músicas (Minkus, Piazzolla y Bizet) fuertemente asentadas en el imaginario popular, lo cual, obviamente, facilitó el proceso de captación del espectador. Ordenados de manera cronológica, "Paquita", "5 Tango's" y "Carmen" poseen un extraño hilo conductor: la mujer racial (Carmen) con toques españoles (Paquita) y sensual danza hispana (tango). Rojo y negro que encantaron al público asistente.
"Paquita" supuso un flojo comienzo para la velada de clausura del festival. La coreografía, una reliquia del repertorio clásico, creada por Marius Petipa, fue trascrita al milímetro. Sin embargo, Het Ballet no se encontró a gusto con esta pieza del museo balletístico, no disfrutó e incluso incurrió en algunos errores de imprecisión, titubeos e inseguridad de los intérpretes, acaso un reflejo demasiado notorio de los nervios, o, quizás de la rigidez del corsé clásico. Sobre música de Leon Minkus, el elenco de bailarines, embutidos en sus maillots negros y rojos, fueron de menos a más, adquiriendo su interpretación más fuerza y relevancia conforma avanzada la pieza. Demasiados titubeos, muchos tembleques e inseguridades injustificadas. La recuperación de un clásico en el escenario ha de enfrentarse al handicap de ser un trabajo ya conocido. Además, debido a los niveles de virtuosismo alcanzados en siglos de Ballet, su interpretación no sólo ha de ser correcta sino que debería rayar el virtuosismo, pues no existe un plato más tristemente indigesto que una delicatessen rancia y fría.
Cuestión de otro calado es "5 Tango's", obra de Hans Van Manen. Bello poema visual, construido verso a verso, teniendo como hilo de conexión el tango. La aportación argentina al patrimonio dancístico adquiere rango de nobleza cuando los coreógrafos contemporáneos tratan de conocerlo, asimilarlo y homenajearlo. Nacido en los arrabales bonaerenses, tributario de los bajos fondos porteños, el bandoneón y la imaginación compositiva de Astor Piazzolla le encumbró a honores aristocráticos pese a su humilde genealogía. Negro y rojo, otra vez, 7 parejas, a tiempo, a contratiempo, dibujan figuras geométricas que se entrecruzan en el espacio. Exquisita interpretación del Het Ballet, libre de asfixiantes corsés clásicos. La coreografía de Hans Van Manen, con sólo 25 años a sus espaldas ("Veinte años no es nada", diría el tango), tiene un aire de imperecedera prenda de fondo de armario. Bella, impecable y, extrañamente, nacida de la imaginación de un no-argentino, algo tendrá la danza porteña cuando inspira a tantos creadores.
La obra inmortal de Prosper Mérimée que retrata el trágico final de la gitana Carmen, luchadora infatigable por su libertad, plantea un reto de dimensiones incomensurables al coreógrafo neófito, deseoso de actualizar el clásico. El triunfo de Carmen estriba en su persistencia como icono de la mujer libre, luchadora, racial y valiente. Desde su conversión en un encumbrado símbolo de la fémina guerrera, muchos han sido los artistas de diferentes ramas los que han querido llevar a la cautividad al alma libérrima de Carmen. El dilema ante una propuesta coreográfica centrada en la gitana zalamera y libre es enfrentarse al nuevo enfoque de cada creador sobre el icono, con los prejuicios casi insoslayables de la alargada sombra de Carmen y la vibrante música de Bizet. En esta ocasión, los temores fueron infundados. Cármenes hay miles y esta obra coreográfica de Ted Brandsen es una adecuada propuesta cuyo principal aliciente es la brillante interpretación dancística de Igone de Jongh en el rol de la gitana. Los actores del drama son bien conocidos: el triángulo de pasiones encontradas Don José- Carmen- Escamillo, un grupo de secundarios y, sobre todo, un coro de pequeños intervinientes que arropan al trío principal. Destaca la sensual, equilibrada y poderosa interpretación de Igone de Jongh en el rol de Carmen. Los arreglos musicales sobre la partitura de Bizet conducen a un espacio urbano, cercano a una estación de ferrocarriles. Con una duración de 45 minutos, Brandsen condensa el drama de Carmen, renovado con nuevos bríos neoclásicos. Sangre de Carmen, luto por su muerte. Rojo y negro.
Iratxe de Arantzibia
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Iratxe de Arantzibia
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