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Perdidos en el laberinto
Programa: VIII. Muestra Coreográfica de Euskadi.
Piezas: “Naranjas del tiempo”, “Lotura”, “9”, “Txatxorra’s cube”.
Coreógrafos: Natxo Montero, Matxalen Bilbao, Atxarte López de Munain y María Ibarretxe.
Intérpretes: Jorge Lastra/ Matxalen Bilbao/ Oiane López de Munain, Silvia Casero y Pilar Andrés/ María Ibarretxe y Patricia Fuentes.
Lugar y fecha: Egiako Kultur Etxea, 25-Abril-2004.
La VIII. Muestra Coreográfica de Euskadi certificó la desorientación generalizada de los creadores vascos amateurs, en su empeño por dar el salto al mundo profesional, objetivo, por cierto, de este programa liderado por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco. Previamente, el pasado 3 de Abril, se realizó una preselección entre once piezas, de las que salieron elegidas “Naranjas del tiempo”, “Lotura”, “9”, “Txatxorra’s cube”. Por tercera vez consecutiva, la Dirección de Creación y Difusión Cultural del Ejecutivo vasco tuvo a bien reunir a todos los sectores implicados en el mundo de la danza en Euskadi -Comité técnico, Jurado de críticos y programadores y Jurado de coreógrafos y bailarines- para confeccionar el presente programa compuesto por cuatro piezas. Esa reunión del colectivo de danza tuvo lugar en el Teatro Arriola de Elorrio (Bizkaia) y, tras un maratón de más de tres horas, los coreógrafos vizcaínos Natxo Montero, Matxalen Bilbao, Atxarte López de Munian y María Ibarretxe obtuvieron el favor y los votos de los miembros de la preselección. Sin embargo, en un nivel mediocre, la elección de cuatro piezas no fue sencilla, con lo que se conformó un muestra de un pobre nivel, que mal habla de la creatividad coreográfica de Euskadi.
Una vez superada la criba, la cita fue en el espacio Gazteszena en la donostiarra Casa de Cultura de Egia. El coreógrafo bilbaíno Natxo Montero fue el encargado de abrir el espectáculo, con su obra “Naranjas del tiempo”, un solo del bailarín Jorge Lastra que dialoga con el propio Montero, gracias al soporte de video. A medio camino entre la danza en directo y la etérea video-danza, o, mejor dicho, como conjunción de ambas, esta pieza busca ser una reflexión sobre el discurrir del tiempo, la amistad y, ¡cómo no!, el zumo de naranja -empleados estos cítricos como metáfora del tópico clásico Carpe diem, es decir, una invitación a exprimir la vida y el tiempo como a la propia naranja-. Prioriza Montero el trabajo de suelo, en una pieza sobria y desnuda, sobre todo, por la poca inclusión de música en ella, que necesitada de depuración, aborda temas universales ya manidos y emplea recursos de sobra conocidos.
La veterana Matxalen Bilbao se interesa en “Lotura” por la necesidad e incluso dependencia del sentido del tacto por parte de los invidentes, para quienes es un vehículo de comunicación óptimo. Siendo un tema ya abordado, precisamente, en la VII. Muestra de Jóvenes Coreógrafos Vascos, por la creadora vizcaína Izaskun Santamaría en su pieza “A tientas”, lo cierto es que Bilbao adopta un enfoque diferente a la anterior. Apoyado en un video-montaje y una voz en off, la coreografía de Bilbao, interpretada por ella misma, prima la resistencia y fuerza en la ejecución de su danza. “Lotura” muestra a una bailarina sola en un escenario en el que busca y explora en sus sensaciones íntimas, en sus miedos y fantasías.
Más afinada, la coreógrafa bilbaína Atxarte López de Munain parte de su trabajo “Oskola”, presentado en la anterior edición del certamen, en su obra “9”, sin duda, la pieza más coherente, redonda y completa de esta Muestra Coreográfica de Euskadi. Como una evolución del anterior trabajo, López de Munain presenta un trabajo limpio, donde vuelve a demostrar su predilección por las líneas geométricas (rectas y diagonales), incluso en la iluminación. Construido como un trío, la creadora vizcaína, en esta ocasión, ausente del escenario, sigue ahondando en su línea en pos de la abstracción temática en sus piezas. Aunque fría en ocasiones, la obra “9”, que, en un primer momento, pudo parecer como una reiteración creativa de López de Munain, sin duda, sobredimensionó su calidad encima del escenario de Gazteszena, a la vista del conjunto de piezas seleccionadas.
Diversión a raudales es la clave que situó a María Ibarretxe en la VIII. Muestra Coreográfica de Euskadi. “Txatxorra’s cube”, la obra de la coreógrafa bilbaína, aportó el humor, en ocasiones, corrosivo, a un certamen, donde los creadores apostaron por las propuestas primordialmente intelectuales o pseudo-intelectuales. Con un estructura circular, Ibarretxe presenta una pieza humorística, con importantes gags satíricos, donde se intercala una narración con tintes deportivos, una lucha de sumo en clave de danza o un alocado playback de las intérpretes. Al igual que “Naranjas del tiempo” y “Lotura”, esta obra emplea como recurso el video-montaje, una proyección que muestra un figurado banquete, que termina en un inmenso desaguisado. Demasiados artificios, recurrente empleo del monólogo humorístico y cierta concesión hacia la comercialidad se convierten en los puntos flacos de la pieza de Ibarretxe, que, sin embargo, cumplió con holgura su finalidad: divertir al público.
La predilección de los nuevos creadores vascos por el video-montaje es el principal hallazgo de la VIII. Muestra Coreográfica de Euskadi. A decir por el amplio predicamento de este recurso entre los coreógrafos amateurs, la línea creativa vasca apuesta con firmeza por la video-danza, una etapa ya superada en otros ambientes dancísticos. No hay sorpresa, imaginación e, incluso, técnica. En muchas ocasiones, aflora un amplísimo desconocimiento de la historia de la danza. De vez en cuando, una pequeña perla –en la presente edición, probablemente, “9” de Atxarte López de Munain- se magnifica en medio de la mediocridad generalizada. Duele ser parte del jurado y encontrarse, año a año, con la rúbrica del desconcierto de los nuevos coreógrafos vascos. Puntuar por el producto menos malo no es una buena dinámica para los jurados, sin embargo, el rumbo sin timón de este certamen debe replantearse, seriamente, sus objetivos y fines. ¿En ocho años de actuación se han cubierto los objetivos postulados en este proyecto? ¿Ha dado el salto al mundo profesional alguno de los postulantes en el certamen con una cierta seguridad? Y mientras tanto, los jóvenes coreógrafos vascos continúan perdidos en un laberinto, sin esperanza.
Iratxe de Arantzibia
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Iratxe de Arantzibia
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