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XVI. Le Temps d'Aimer-Companhia Nacional de Bailado de Portugal
Pinillos, bálsamo ante lo indescriptible
Programa: “Bach à l’orientale” (2006) y “Concerto” (1996).
Compañía: Companhia Nacional de Bailado (Portugal).
Director artístico: Mehmet Balkan.
Coreografías: Mehmet Balkan (“Bach à l’orientale”) y Katarzyna Gdaniec y Marco Cantalupo (“Concerto”).
Bailarines: Barbara Hruskova, Ana Lacerdof, Carlos Pinillos, Roman Vassiliev (Primeros Bailarines), Filipa Castro, Paulina Santos, Rui Alexandre y Tonnislav Petranovic (Solistas), Maria Joao Pinto, Tom Colin, Carlos Labiós (Choryphée), Clare Figgins, Mónica García, Carla Pereira, Andreia Pinho, Anabel Segura, Alba Tapia, Can Aíslan, Nuno Fernández, Jerónimo Corteza, Frederico Gameiro, Felipe Macedo, Christian Schwarm, Alfonso Palencia, Kelvin Au (Cuerpo de Baile) / Pedro Mascarenhas, Xavier Carmo, Freek Damen y Marta Sobreira (“Concerto”).
Evento: XVI. Festival Le Temps d’Aimer.
Lugar y fecha: Gare du Midi (Biarritz), 16-Septiembre-2006.
La décimo sexta edición del Festival “Le Temps d’Aimer” de Biarritz clausuró sus actuaciones en la Gare du Midi con el estreno en territorio francés de la Companhia Nacional de Bailado de Portugal. Con un doble programa en homenaje a Bach, la formación lusa demostró su capacidad de asumir diferentes registros: desde la inclasificable “Bach à l’orientale” (Balkan, 2006), una melange entre neoclásico, capoeira, y danzas turcas, hasta la interesante propuesta de “Concerto” (Gdaniec y Cantalupo, 1996). La primera parte ofreció la indescriptible obra del director artístico de la Companhia Nacional de Bailado, en la que tomaron parte la práctica totalidad de los miembros de la formación portuguesa. De todo ese compendio de cuadros naïf, destacó el solo que dibujó el ‘Primer Bailarín’ Carlos Pinillos (Madrid, 1977). El intérprete español ya había sobresalido con anterioridad en un dúo con otro compañero de la compañía, sin embargo, su solo fue el aspecto más interesante de la obra “Bach à l’orientale”. Afortunadamente, la segunda pieza, “Concerto”, fue un bálsamo ante el despropósito inicial. La obra, firmada por Katarzyna Gdaniec y Marco Cantalupo (ex solistas de Maurice Béjart), reúne a cuatro bailarines que ejercen de sendos comensales de una cena vibrante y danzada. Sin duda, los 25 minutos de “Concerto” resultan interesantes y ofrecen una imagen contemporánea y moderna de la Companhia Nacional de Bailado de Portugal. No así, la novísima “Bach à l’orientale” que se vuelve tediosa y plúmbea, conforme avanzan sus 45 minutos. Aunque Mehmet Balkan es reconocido como unos de los mejores directores artísticos (2003 y 2005), según la revista “Dance Europe”, desde luego, este “Bach à l’orientale” no es la mejor muestra de su hacer coreográfico.
El redescubrimiento de Carlos Pinillos, ‘Primer Bailarín’ de la Companhia Nacional de Bailado de Portugal, constituyó uno de los hechos más interesantes de la actuación de la formación lusa. Pinillos, procedente de la factoría de Víctor Ullate, famoso maestro de Lucia Lacarra, Tamara Rojo, Ángel Corella, Joaquín de Luz, Igor Yebra, María Giménez y de otros tantos, recaló en la Companhia Nacional de Bailado de Portugal, en la que ostenta la máxima categoría. De hecho, su intervención en “Bach à l’orientale” mostró precisamente porqué se había hecho merecedor de tal distinción. Dentro del aceptable nivel de una formación lusa viva y en constante evolución, Pinillos se ha hecho un hueco en lo más alto, gracias a su esfuerzo y a su tesón. En ese desaguisado de difícil digestión, pocos son los momentos de relevancia, a destacar algún dúo y el solo de Pinillos. “Bach à l’orientale” mezcla en una misma coctelera elementos tan divergentes como el lenguaje neoclásico, algunos bosquejos de danzas turcas, y unas leves gotas de algo parecido a danzas africanas con un cierto aire a capoeira. Los pasos a dos poseen un sabor a antiguo. Menos mal que la segunda parte presentó algo más fresco y contemporáneo: “Concerto”, de la mano de Katarzyna Gdaniec y Marco Cantalupo. Una cena con cuatro comensales - Pedro Mascarenhas, Xavier Carmo, Freek Damen y Marta Sobreira- presenta dos visiones de la danza. Para ello, los bailarines juegan con las posibilidades que les dan la mesa y sillas allí presentes. Vibrante, amena e interesante, “Concerto” sí mostró lo que se esperaba de la Companhia Nacional de Bailado de Portugal: una formación moderna, abierta a las tendencias contemporáneas de la danza, sin olvidar los ballets de repertorio clásico como “La Sílfide”, “Raymonda”, “El Lago de los Cisnes”, “Coppelia”, “Don Quijote” y “Romeo y Julieta”, ni a los grandes maestros del siglo XX como George Balanchine y Sergio Lifar. Con toda seguridad, la elección del programa no favoreció a la Companhia de Bailado de Portugal, que podría haber lucido mejor con otra propuesta. Una lástima, sólo mitigada por el reencuentro con Carlos Pinillos y la segunda parte de “Concerto”.
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Iratxe de Arantzibia
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