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Por amor al arte

Programa: VII. Gala de Día Internacional de la Danza.
Obras: “Feeling”, “El pájaro azul”, “Mozartarabesque”, “Bakhti”, “Talismán”, “Bihotzetik”, “Studio 2”, “Acros”, “Inercia”, “El cántaro”, “Ttanttakattan”.
Bailarines: Lienz Chang, Olga Clavel, Maika Moral y Enrique Pérez (Cátedra de Alicia Alonso), Carla López y Jon Vallejo (Cía Carmen Roche), Olga Ausejo, Cristina del Pozo, Marta Guardado, Leticia Pérez y Inés Urtasun (Cía Aldanza), Itziar Mendizabal (Cía Víctor Ullate), Nekane Prieto, Haizea Sendoa y Alicia Goikoetxea (Verdini Dantza Taldea), Helis Legorburu y Diana Gómez (Cía Acros), Adaia Martínez (Cía Aracaladanza), Edu Muruamendiaraz, Eli Alberdi, Idurre Aranburu, Maitane Mujika, Onintza Odriozola, Naia Yarritu, Naikari Galarreta, Aiert Beobide y Gotzon Poza (Aukeran).
Lugar y fecha:Teatro Leidor (Tolosa), 13- Abril- 2003.

La Asociación de Profesionales de Danza de Gipuzkoa demostró su poder de convocatoria en la VII. Gala del Día Internacional de la Danza, con un espectáculo muy completo que gustó a propios y extraños a este arte escénico. El Teatro Leidor de Tolosa acogió una gala, de hora y media de duración, por donde desfilaron bailarines profesionales vascos y compañías casi hermanadas con la Asociación, testimoniando su inmenso amor a la danza, pues, su actuación altruista contribuyó a festejar con esplendidez la onomástica de todos los bailarines de este planeta. Neoclásico, danza contemporánea, folklore vasco renovado y, la gran novedad, acros-sport, en un conjunto de once piezas, donde la actuación del bailarín cubano retirado Lienz Chang se perfilaba como uno de los principales atractivos. Equilibrado, variado y, sobre todo, de gran calidad, son las características de este espectáculo que la institución guipuzcoana incluye dentro de su ‘Mes de la Danza’.

Los alumnos de la ‘Cátedra de la Fundación de Alicia Alonso’, comandados por Lienz Chang, presentaron tres piezas de neoclásico. Comenzó Olga Clavel con “Feeling”, un interesante solo de movimiento sinuoso, que bordó en cada recoveco escénico. Final de la primera parte, un soberbio Lienz Chang eclipsó a su parteneire- Maika Moral- con su espléndida interpretación en “Talismán”. Pese a dedicarse ya a la docencia, la actuación del bailarín de la isla caribeña, primera figura del Ballet Nacional de Cuba durante su carrera, delata sus cualidades artísticas, enriquecidas con la sabiduría de quien ha recorrido los principales escenarios de todo el mundo. Y ¿qué decir de la interpretación de Enrique Pérez, presentado su coreografía “Studio 2”? Trabajo sumamente interesante, aderezado con una estupenda actuación.

La gratísima sorpresa de la velada fue la magnífica aportación de Itziar Mendizabal. La bailarina hondarribitarra, miembro de la Compañía de Víctor Ullate, haciendo un alarde de sus estupendas cualidades artísticas, interpretó “Bakhti” (coreografía de Maurice Béjart) y “El cántaro” (pieza de Ullate). Ella sí que demostró, sobradamente, que tiene feeling con la danza. Enfundada en un maillot rosa-fucsia, se convirtió en una diosa Shiva de la danza, en esta pieza bejartiana con aires hindúes. Redondeó la guipuzcoana su actuación con una obra de Ullate, pero, tras su primera exhibición, no necesitó más, para conquistar los aplausos del público.
“Bihotzetik”, coreografía de Isabel Verdini, demostró la virtualidad de la danza como arma de integración social. Cuando esta disciplina artística abandona su academicismo y roza el corazón del espectador, allí se encuentra el espacio donde el arte difumina las barreras sociales existentes. En ese páramo, comenzó, hace casi una década, la creadora donostiarra, a demostrar las cualidades artísticas del colectivo de discapacitados intelectuales. “Verdini Dantza Taldea”, compañía compuesta por bailarines afectados por el Síndrome de Down, muestra, día a día, con su trabajo, la inoperancia de los prejuicios sociales. Dentro del ‘Año Europeo del Discapacitado’, la labor de Isabel Verdini es un compendio de lucha, paciencia y mucho tesón. Su nuevo logro: tres bailarinas discapacitadas, solas en un escenario, tuteando a la danza. Eso es, precisamente, esta pieza que despertó la anestesiada sensibilidad, debido a los actuales acontecimientos mundiales, de los espectadores. Una advertencia: ver una obra de esta compañía supone entrar en otra dimensión emocional de la realidad dancística. Toda una experiencia aconsejable siempre.

Desde Navarra, la compañía Aldanza presentó “Mozartarabesque”, obra firmada por Antonio Calero. Cinco bailarinas, sobre música del célebre compositor austriaco Mozart, desgranaron los pormenores de esta pieza neoclásica, con una buena interpretación. Asimismo, los jovencísimos Carla López y Jon Vallejo, componentes de la Cía Carmen Roche, osaron adueñarse del “Pájaro azul”, coreografía de Petipa con arreglos de la propia Roche. Su juventud no restó ni un ápice de calidad, a la par que añadió un poco de frescura a este paso a dos, perteneciente al clásico de la “Bella durmiente”.

Innovadora y espectacular, la actuación de Helis Legorburu y Diana Gómez, miembros de la Cía Acros, sorprendió a los asistentes. Su pieza, una exhibición de acro-sport, con cierto aire a la grandiosidad escénica de magnos espectáculos circenses muy de actualidad, dejó estupefacto al público ante las increíbles acrobacias, perpetradas ante sus ojos. Perteneciente a la compañía Aracaladanza, la donostiarra Adaia Martínez se atrevió a abordar un tema tan complejo como el Alzheimer, en un interesante, pero breve, solo. Y siguiendo una tradición consuetudinaria, el grupo Aukeran, liderado por Edu Muruamendiaraz puso el broche final a la velada. Independientemente al debate entre puristas y heterodoxos de la euskal dantza, guste o no, el trabajo de Muruamendiaraz es una realidad tangible en el campo de la exploración de alternativas dentro del folklore vasco. Nueve bailarines ¿dantzaris? presentaron la obra “Ttanttakattan”, un crisol de ritmos y danzas vascas. Su parte final, con bailarines en círculo, aporreando el suelo con palos, recuerda a las danzas tribales, lo que enraíza con el impulso espiritual de cualquier raza, a lo largo de los tiempos, a la hora de buscar un motivo por el que danzar. Y con ese acento de la tierra, la VII. Gala del Día Internacional de la Danza cerró su telón.

Acierto, trabajo y esfuerzo es lo que ha demostrado la veterana Asociación de Profesionales de Danza de Gipuzkoa al poder configurar un programa tan completo para celebrar la festividad de los bailarines. Ocho compañías, cerca de una treintena de bailarines y once piezas coreográficas son los números de este espectáculo que, año a año, crece en calidad y vistosidad, algo que el público asistente agradece. Además de la labor organizativa de la Asociación, habría que destacar el grandioso altruismo de los bailarines, porque su actuación es una demostración de ese amor al arte, insuflado, una vez, por quienes fueron sus profesores. Gracias, Eskerrik asko, Thank you, Merci…y hasta el año que viene!

Texto: Iratxe de Arantzibia Foto: Mª Carmen Alonso




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