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Spasiva tovarich Grigorovich
Programa:”Don Quixote”.
Compañía: Grigorovich Ballet Krasnodar.
Coreógrafo y Director artístico: Yuri Grigorovich.
Asistentes de Coreografía Natalia Bessmertnova, Oleg Rachkovsky y Olga Vasiuchenko.
Bailarines: Alexander Penkov (Don Quixote), Vadym Stupka (Sancho Panza), Anna Antonicheva (Quitri), Dmitry Belogolovtsev (Basil), Alexandra Sivtsova (Bailarina ambulante), Sergei Barannikov (Espada, torero), Antón Grebeniouk (Lorenzo), Natalia Soboleva (Mujer de Lorenzo), Vitaliy Dzubin (Gamash), Viktoria Luchkina y Anna Zhukova (Amigas de Quitri), Olessia Khamitskaya (Gitana), Ekaterina Yaroschuk (Mercedes), Tatiana Vladmirova (Reina de las Dríadas) y el cuerpo de baile del Grigorovich Ballet.
Libreto: Marius Petipa, basado en la obra homónima de Miguel de Cervantes.
Música: Ludwig Minkus.
Escenografía y vestuario: Nikolai Sharonov.
Evento: 66 Quincena Musical.
Lugar y fecha: Auditorio del Kursaal, 19-Agosto-2005.
La celebración del cuarto centenario de la publicación de la primera parte de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” volvió a protagonizar la segunda y última cita de la danza dentro de la presente edición de Quincena Musical. En esta ocasión, en vez de experiencias alucinógenas del estilo “D.Q. ...pasajero en tránsito”, aventura inclasificable del bailaor granadino Rafael Amargo, el veterano festival musical donostiarra optó por confiar en la tradición balletística clásica. Con el maestro Yuri Grigorovich (Leningrado, 1927) a cargo de la revisión coreográfica, la compañía Grigorovich Ballet Krasnodar resolvió con corrección la obra “Don Quixote”- en doble función-, centrada en el episodio de ‘Las bodas de Camacho’ (Capítulos XIX, XX y XXI, segunda parte). Los bailarines del Ballet Bolshoi de Moscú Anna Antonicheva (Quitri) y Dmitry Belogolovtsev (Basil) encarnaron con acierto los roles principales de la obra. El espectáculo, de dos horas y media de duración, se compuso de tres actos, en los que se alternaron cuadros multitudinarios con pas a deux o solos. El resultado final fue un montaje académico, compacto y sumamente correcto, con las justas muestras de brillo, pero con el componente del virtuosismo muy dosificado. Tres minutos de aplausos del publico congregado en el Auditorio del Kursaal reconocieron el trabajo desarrollado por el Grigorovich Ballet Krasnodar.
Una novela de caballería que satiriza al resto de novelas de caballería. Ésa es la síntesis de la archiconocida obra “Don Quijote”. La pluma de Miguel de Cervantes Saavedra (1574-1616) crea el inmortal dueto compuesto por Don Quijote/ Alonso Quijano, prototipo de caballero idealista, y por su contrapunto Sancho Panza, pseudo-escudero perteneciente al pueblo llano. Don Quijote y Sancho Panza viven diferentes aventuras y desventuras recogidas en las dos partes de la célebre obra. Así, este año 2005 se conmemora el cuarto centenario de la primera parte, mientras que dentro de una década festejará lo propio la segunda parte. Del conjunto de vivencias del caballero de la triste figura y de su fiel escudero, la historia del Ballet se interesó por el episodio de ‘Las bodas de Camacho’, perteneciente a la segunda parte. El argumento trata los amores imposibles de la hija del mesonero, Quitri, con el barbero Basil. Quitri, debido a la posición económica de su familia, se ve obligada a aceptar la proposición matrimonial del rico Camacho. Don Quijote y su fiel escudero Sancho son testigos de tan renuncia, pero, gracias a una treta, los jóvenes amantes pueden, finalmente, desposarse.
Si bien su filiación literaria es española, no es menos cierto que “Don Quijote” nació para los balletómanos en la Rusia de los zares. Afincado en la corte imperial, el francés Marius Petipa encargó al compositor ruso-austriaco Ludwig Minkus la música original para un ballet cuyo libreto original extractaba un fragmento de la obra cervantina. De esta manera, el Teatro Bolshoi de Moscú acogió el estreno el 14 de Diciembre de 1869. Otros hitos importantes fueron las reconstrucciones de Alexander Gorski en 1900 y de Rostilav Zakharov en 1940. Así entró y se consolidó esta pieza en el repertorio ruso. En fechas más recientes, Yuri Grigorovich, el último gran mito vivo de la coreografía de la escuela soviética, sacudió el polvo y mitigó el acartonamiento del vetusto montaje con su versión de “Don Quixote”, estrenada en Krasnodar (Rusia), el 10 de Septiembre de 1999. El prolífico Grigorovich, director del Ballet Kirov (1962-1964) y del Ballet Bolshoi (1964-1994), es el autor de “Spartacus” (1968), “Ivan el Terrible” (1975) o “The Golden Age” (1982), además de responsable de diversas revisiones de obras maestras clásicas como “La Bella Durmiente” (1963), “El Cascanueces” (1966) y “El Lago de los Cisnes” (1969), entre otras. En esta ocasión, reinventa el ballet de “Don Quixote”, con escenografía y vestuario renovados.
Fiel al legado recibido del eje vertebrador Petipa-Gorski, el anciano coreógrafo prima el lenguaje clásico, acompañado de una fuerte disciplina y de una sobria ejecución de los intérpretes. Predominan los cuadros corales sobre los dúos y solos, interpretados todos ellos con limpieza técnica y depuración académica. El momento cumbre se produce en el tercer acto con el pas a deux entre Quitri y Basil, cuyo principal atributo es el virtuosismo exigible a los intérpretes. Aunque correctos en sus roles, en la velada, brilló más Anna Antonicheva en el rol de Quitri que su parteneire Dmitry Belogolovtsev como el enamorado Basil. También resultó muy interesante la interpretación de Alexandra Sivtsova, haciendo las veces de la bailarina ambulante, en un solo de la primera parte, en el que se sustituyeron los tradicionales puñales, empleados por el American Ballet Theater, por rosas. Una lástima, porque resulta más emocionante la sensual y sugerente danza de la bailarina entre afiladas dagas. Ya en la parte más cómica de la obra, Vitaliy Dzubin (Gamash), Anton Grebeniouk (Lorenzo) y Natalia Soboleva (Mujer de Lorenzo) resolvieron con solvencia sus respectivos papeles, mientras que Alexander Penkov (Don Quixote) y Vadym Stupka (Sancho Panza) hicieron lo propio con sus roles.
El Auditorio del Kursaal fue el escenario de los amores de Quitri (Anna Antonicheva) y Basil (Dmitry Belogolovtsev). El Grigorovich Ballet Krasnodar interpretó la nueva revisión del clásico “Don Quixote” (1999), obra del maestro Yuri Grigorovich. A sus 78 años, el anciano coreógrafo dirige con mano de hierro su propia compañía, tras haber estado al frente del Ballet Bolshoi de Moscú durante tres décadas. Sin haber traicionado el legado del repertorio ruso, Grigorovich actualiza levemente el clásico. El resultado es un espectáculo de técnica académica bien ejecutada que crea un todo homogéneo, sin grandes disonancias. Carente de más muestras de virtuosismo, hubo destellos de brillo balletístico en las dos horas y media de actuación. No obstante, se ve con gusto este “Don Quixote” del Grigorovich Ballet Krasnodar. Por hacer pasar una agradable velada, el trabajo de los componentes de la formación rusa recibió su recompensa en forma de aplauso. Y al escenario del Kursaal, se encaramó el anciano Yuri Grigorovich, para recibir el reconocimiento de los asistentes a la 66 edición de la Quincena Musical.
Iratxe de Arantzibia
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Iratxe de Arantzibia
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