Ballet de Víctor Ullate-"Samsara"-Teatro Victoria Eugenia
Testamento de amor
Programa: “Samsara”.
Compañía: Ballet de Víctor Ullate-Comunidad de Madrid.
Director artístico: Eduardo Lao.
Coreografía: Víctor Ullate.
Bailarines: Ana Noya, Luca Vetere, Eri Nakamura, Leire Castresana, Natalia Arregui, Zara Calero, Sophie Cassegrain, Christina Pizzardini, Marta Rodríguez-Coca, Nandita Shankardass, Natalia Tapia del Brío, Kara Wilkes, Xabier Irurzun, Yevgen Uzlenkov, Dorian Acosta, Matthew Bledsoe, Daniel Guinda, Leonard Engel, Raúl Montes, Rubén Ventoso.
Lugar y fecha: Teatro Victoria Eugenia, 31-Marzo-2007.

Víctor Ullate (Zaragoza, 1947) presentó su personalísima obra “Samsara”, en doble función, ante el abarrotado Teatro Victoria Eugenia. Concebida en una mesa de operaciones tras sufrir un par de infartos el coreógrafo zaragozano, esta pieza es un viaje evocador hacia Oriente y la filosofía budista. Ullate comienza a reflexionar sobre los males que aquejan al mundo –hambrunas, intolerancia, violencia y fanatismo religioso- para construir una bella obra que invita a un mensaje de amor y fraternidad. Con casi dos horas de duración y catorce cuadros escénicos, “Samsara”, el ciclo de la vida y reencarnaciones de las filosofías orientales, combina briosos divertimentos con danzas más sosegadas. El zaragozano, fiel a su raíz bejartiana, volvió a mostrar la altísima calidad de su compañía, con intérpretes capaces de abordar con seguridad una variación en puntas o descalzos. El Ballet de Víctor Ullate-Comunidad de Madrid, o, más concretamente, el centro de formación del maestro aragonés, es/ha sido una potente escuela y una firme cantera de importantes estrellas a nivel internacional como Lucia Lacarra (Bailarina Principal del Ballet de la Ópera de Munich), Ángel Corella (Bailarín Principal del American Ballet Theatre), Tamara Rojo (Bailarina Principal del Royal Ballet) e Igor Yebra (Bailarín Estrella del Ballet de la Ópera de Burdeos), entre otros muchos. Por encima del valor coreográfico y de la belleza de “Samsara”, emerge la calidad de los intérpretes que habla de los logros del maestro Ullate. En una etapa de madurez, Ana Noya, la única superviviente de la generación gloriosa de Ullate aún con el creador zaragozano, está absolutamente espléndida tanto en solos, dúos o en grupo, liderando espiritualmente el Ballet de Víctor Ullate-Comunidad de Madrid.
Unas durísimas imágenes de las atrocidades del ser humano en el siglo XX proyectadas sobre un velo suponen el punto de partida de “Samsara”. Detrás, el elenco al pleno ejecuta movimientos de tai-chi, funcionando esta escena como prólogo al viaje iniciático. A partir de ahí, una frase llena de sabiduría es la clave de cada cuadro. Músicas étnicas de Egipto, Irán, India, Nepal, China o Japón y un sencillo vestuario con trazos de cada lugar envuelven la atmósfera de las diferentes escenas. Coreográficamente, el maestro zaragozano alterna coloridas piezas de claro divertimento con otras de mayor profundidad y trascendencia. Especialmente impactante fue el cuadro que recreaba el fanatismo religioso con la lapidación de dos personas. Muy intenso y, en ocasiones, agobiante, surtió su buscado efecto. Paralelamente y pese a la rotundidad de algunas escenas, la sensación de paz se va apoderando del espectador hasta llegar a la catarsis final. Emocionante, emotiva y personal, la última escena reúne a la compañía al completo, momento en el que cada integrante ofrenda una rosa blanca al patio de espectadores, para finalizar con el propio Víctor Ullate ofreciendo su correspondiente flor, un símbolo de su testamento de amor que es este “Samsara”. El público arrebatado por este trasunto aplaudió con entrega la buena labor del Ballet de Víctor Ullate y, sobre todo, la belleza de este mensaje tan universal.

|