Thomas Noone Dance- "Crush" y "Crease"
Pureza, abstracción y danza
Programa: “Crush” y “Crease”.
Compañía: Thomas Noone Dance (TND).
Coreógrafo: Thomas Noone.
Intérpretes: Anna Cáceres, Horne Horneman, Nuria Martínez, Marijn Roelofsen, Ana Sánchez y Thomas Noone.
Música: Diego Dall’Osto (“Crush”) y Gianfranco Pappalardo (“Crease”).
Iluminación: Jaume Ortiz.
Escenografía: David Jiménez.
Lugar y fecha: Centro Cultural de Egia, 27-Octubre-2007.

El coreógrafo británico Thomas Noone presentó, por primera vez, su trabajo en un escenario vasco. La cita fue en el espacio Gazteszena, donde el creador inglés mostró un interesante doble programa compuesto por las obras “Crush” (aplastar) y “Crease” (arrugar). Noone busca la sensación de contraste entre la austeridad de “Crush” y la emotividad contenida de “Crease”, pero sin olvidarse en ningún momento de su lenguaje coreográfico, predominantemente, caracterizado por la fortaleza física. En cierta manera, la suma de ambas piezas propone un juego en el que el coreógrafo británico se impone unas reglas en su primera obra, para desafiarlas en su segundo montaje. De ahí surge esa contraposición tan estimulante para el espectador. El espectáculo, de hora y diez minutos de duración, gustó y mucho al público congregado en el Centro Cultural de Egia, que aplaudió con entusiasmo el buen trabajo de la Thomas Noone Dance (TND).
Austeridad absoluta es el leitmotiv de “Crush”. Totalmente, sobria en su puesta en escena, en su vocabulario coreográfico, en su danza orgánica, la obra tiene como hilo de inspiración la novela “Stella descending” de la escritora noruega Linn Ullman. El planteamiento de Thomas Noone implica el trabajo en líneas direccionales oblicuas, además de mostrar su predilección por la composición de dúos, que abunda en la labor de los cuatro bailarines. Todo lo contrario ocurre en “Crease”, que evita al máximo, el contacto entre sus cinco intérpretes, por lo tanto, los dúos, y emplea las líneas geométricas puras. Mientras que “Crush” emerge como un iceberg de austeridad casi apática, “Crease” busca la emotividad contenida, a través del movimiento de los cuerpos fuertemente condicionado por la geometría. Aún siendo el resultado de esa contradicción un efecto deseado por Thomas Noone, más diáfana resulta la coreútica del británico. Su lenguaje coreográfico apuesta por la danza física, de gran esfuerzo y resistencia para el bailarín, en el que el movimiento sigue la dinámica de la organicidad, y las líneas espaciales determinadas. Vocabulario limpio, riguroso, y, sobre todo, sobrio, que huye de artificios vanos y barrocos: ni un movimiento de más, ni un movimiento de menos.
La música original compuesta para cada una de las piezas - Diego Dall’Osto,“Crush” y Gianfranco Pappalardo, “Crease”- contribuye a crear esa atmósfera adecuada al planteamiento de contraste. La cuidada iluminación de Jaume Ortiz y la estudiada y minimalista escenografía del arquitecto David Jiménez redondean el espacio escénico. Galardonado con el Premio del Público del concurso Guglielmo Ebreo (Biennale Danza de Italia, 2006), el programa “Crush”-“Crease” es una buena carta de presentación de la Thomas Noone Dance, compañía residente en el Teatro de Saint Andreu de Cataluña. Juego entre las líneas espaciales y entre las relaciones humanas, pero un mismo denominador en común: la danza fuertemente física, que delata la gran calidad de movimiento de sus intérpretes y su depurada técnica dancística. Para el espectador, estimulante propuesta abstracta, que se basa en la danza pura, en el movimiento límpido, en la sobriedad de ejecución. Los entusiásticos aplausos del público ratificaron el acierto del debut donostiarra de Thomas Noone.
Texto: Iratxe de Arantzibia.
Fotografías: Josep Aznar.
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