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Zapato on the rocks
Programa:”Cendrillon sur glace”.
Compañía: Teatro sobre hielo de Igor Bobrin (Ballet Bolshoi sobre hielo).
Coreógrafo y Director artístico: Igor Bobrin.
Ayudante de coreografía: Natalia Bestemiyanova.
Lugar y fecha: Palacio de Hielo “Txuri Urdin”, 19-Noviembre-2005.
El Palacio de Hielo “Txuri Urdin” acogió el espectáculo “Cendrillon sur glace” (=Cenicienta sobre hielo), interpretado por el Teatro sobre hielo de Igor Bobrin. Los patines de la compañía Bolshoi dibujaron todo tipo de piruetas en esta versión moderna de “La Cenicienta”, clásico de Charles Perrault (1628-1703). La interpretación del cuento infantil ocupó la primera parte del espectáculo, mientras que la segunda fue un compendio de breves piezas de corte navideño. Con dos horas de duración, el espectáculo fue una magnífica opción para los peques de la casa, encandilados con la Cenicienta, el Príncipe, la Madrastra, las Hermanastras y el bendito zapato de cristal –en esta ocasión, convenientemente sustituido por una bota de patinaje-. Las gradas del Palacio de Hielo, atestadas de niños y sus progenitores, vibraron, contuvieron el aliento con las piruetas imposibles y, sobre todo, disfrutaron de una mágica velada.
Desde que salió de la fértil imaginación del escritor francés Charles Perrault, autor también de “Caperucita Roja”, “Pulgarcito”, “La Bella Durmiente del Bosque”, “Barba Azul”, “El Gato con Botas”, entre otros cuentos infantiles, “La Cenicienta” se ha convertido en todo un clásico, llegando a ser adaptado en las diferentes ramas del arte como el ballet, el cine o los dibujos animados. La primera versión balletística data de 1822 (coreografía de François Decombe), siendo más recordada la adaptación de Marius Petipa (1893). Aún no siendo danza en sentido tradicional, “Cendrillon sur glace” de Igor Bobrin debe mucho en formas y figuras al arte de Terpsícore. No en vano, ha contado con la colaboración de la bailarina Natalia Bestemiyanova. Arabesques, piruetas y movimiento de brazos poseen similitudes más que evidentes con el ballet. La mejor y mayor ventaja de los patinadores-bailarines es la posibilidad de adquirir velocidad al deslizarse por la pista. Mientras un bailarín cuenta con muchas limitaciones a la hora de realizar un giro, el patinador puede aprovecharse de la vertiginosa velocidad que adquiere para dibujar infinitos giros sobre la pista de hielo. No obstante, a la vez que el hielo facilita algunas cuestiones, dificulta otras como los portés al tener que mantener el equilibrio el patinador con mayor peso sobre sí, debido a llevar a su correspondiente partenaire cogida. Sin duda, el patinaje artístico ofrece además una gran espectacularidad, sobre todo, en saltos de muy difícil realización. Por eso, niños y adultos se quedaron en muchas ocasiones boquiabiertos con las peripecias del Ballet Bolshoi sobre hielo.
La primera parte se centró en “La Cenicienta”, resultando de gran calidad la actuación en su conjunto. Sobresalió, como era de esperar, la pareja protagonista, un dúo con gran química en su actuación. También destacó el Hada Madrina sobre unos patines con una inmensa plataforma. Más interesante y fresca resultó la segunda parte, compuesta por una sucesión de breves piezas, nutridas de un collage musical muy peculiar: desde “Jingle Bells” hasta “Pajaritos”...Muy divertida fue la parodia del pas a quatre de “El Lago de los Cisnes”, en un pequeño homenaje humorístico al ballet, que se redondeó con un fragmento de “Cascanueces”. Al final, los 25 integrantes del espectáculo realizaron una pieza conjunta de gran vistosidad. Desde luego, este tipo de actuaciones son un plan más que apto para un sábado tarde con los peques de casa. La única pega del asunto es que la narración del cuento se realizó con una voz en off en francés, cuestión que obligó a muchos padres y madres a contar o traducir, según el caso, las líneas generales del relato. Ese es un aspecto que debería haber estado solventado, habida cuenta de que la generación actual tiende a estudiar, principalmente, la lengua de Shakespeare. Por lo demás, “Cendrillon sur glace” funcionó a las mil maravillas, sobre todo, porque los niños asistentes quedaron encandilados con el colorido, magia y peripecias imposibles del Ballet Bolshoi sobre hielo de Igor Bobrin.
Iratxe de Arantzibia
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Iratxe de Arantzibia
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