55. Festival Internacional de Cine-Sección Oficial: "Goong-nyeo/ Shadows in the palace"
Tortuoso gineceo oriental
Título: "Goong-nyeo/ Shadows in the palace".
Director: Meejeung Kim.
Guión: Meejeung Kim y Choi Sun-hwan.
Intérpretes: Park Jin-hee, Seo Young-hee, Lim Jung-eun y Jun Hae-jin
Fotografía: Lee Hyung-duk.
Montaje: Kim Sang-beom y Kim Jae-beom.
Música: Hwang Sang-joon.
Duración: 113 m.
País: Corea.

Infumable cinta oriental sobre intrigas palaciegas en el siglo XVII. Ésa es la mejor definición de “Goong-nyeo”, una especie de pseudo-thriller ubicado en el gineceo imperial, y que también podría pasar como una especie de manual de la tortura china (astillas bajo las uñas, decapitación, amputación de miembros, palizas, etcétera). Demasiados minutos y demasiada sangre para un filme que se pierde en si mismo, abducido por los fantasmas internos que le acechan. A todo esto, la película trata de un misterioso asesinato o suicidio de una doncella. La nueva médica de palacio, Chun-ryung, sospecha que tras ese aparente suicidio se esconde un homicidio con altas implicaciones detrás de las puertas de la morada imperial. De esta manera, la doctora se afana por convertirse en una especie de CSI oriental y de época, descubriendo verdades incómodas, hasta tal punto que peligra su vida. A todo ese entuerto se une la maniobra de la concubina real para conseguir que su hijo sea el legítimo heredero del trono. Aparentemente, no están relacionados ambos hechos –asesinato de la doncella y las tretas para el nombramiento del sucesor- pero dentro de palacio las cosas no son tan cristalinas como parece. La trama se va enmarañando en si misma, hasta el punto de no saber el espectador casi quién es quién. Eso sí, como muere casi hasta el apuntador, pues no hay mucho problema, porque realmente saber qué papel juega cada doncella, servidora, doctora o concubina en este desaguisado requiere un master en ingeniería espacial.
Las escenas de tormento, la conocida “tortura china”, están recreadas con morboso deleite por parte de la directora surcoreana Meejeung Kim. Todos esos planos de astillas bajo las uñas, de guillotina, amputación de manos, costura cifrada en el muslo de un mensaje por parte de una doncella, representan unos desagradables minutos de metraje que bien podía haber empleado en dejar más clara la trama. Eso sí, sangre a raudales, muy en la línea de las cintas de estilo gore. Para más inri, por si fuera poco con no poder diferenciar cada personaje femenino, la aparición de espectros y sombras complican aún más este fiasco, hasta el punto de producir la risa en el espectador, que no sabe muy bien si reír o llorar con “Goong-nyeo”. Viendo el percal, a quien debían aplicar esos expeditivos métodos de tormento debía ser a la realizadora Meejeung Kim, porque hacer perder unos bonitos 113 minutos al público, al menos, debería ser denunciable. Aunque la historia de intrigas palaciegas pueda estar bien, aunque sume un realismo brutal en sus torturantes escenas, aunque cuente con una doctora con claros visos de heroicidad, a “Goong-nyeo” no lo salva ni un decreto imperial.
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