55. Festival Internacional de Cine-Sección Oficial: "Matar a todos"
El cóndor que no pasa
Título:" Matar a todos".
Director: Esteban Schroeder.
Guión: Pablo Vierci, Alejandra Marino y Daniel Henríquez.
Intérpretes: Roxana Blanco, Walter Reyno, César Troncoso, María Izquierdo, Darío Grandinetti.
Fotografía: Sergio Armstrong.
Montaje: Soledad Salfate.
Música: Martín Pavlovsky.
Duración: 97 m.
País: Uruguay - Chile - Argentina.

Correcta cinta del realizador Esteban Schroeder sobre las mentiras y maniobras de ocultación de los vestigios de la llamada Operación Cóndor en América Latina. Para ello, el director uruguayo se sirve del caso de la desaparición de Eugenio Berríos, un químico del general Pinochet responsable de la creación y experimentación de una nueva variante del gas sarín. Al parecer, a la caída de la dictadura chilena, fue encubierto su paradero por otros regímenes latinoamericanos, hasta que finalmente apareció muerto. Con esa trama como telón de fondo, Schroeder sitúa la historia en una familia uruguaya dividida. La protagonista, Julia Gudari, es una doctora de ideología izquierdista, que ha sufrido la represión en su piel. Su padre y hermano son militares, con los rangos de general y capitán respectivamente, luego la gran cuestión es saber hasta que punto el enemigo real se sienta en casa y cuál es su implicación, al menos, la del ejército, en la guerra sucia contra los “subversivos”. Para llegar a encajar todas las piezas del puzzle, Julia sabe que deberá enfrentarse a los fantasmas de su pasado y disociar la afectividad hacia los miembros de su familia de la objetividad en su investigación.
Sanar las heridas de un pasado tan reciente como las dictaduras militares de América Latina requiere del conocimiento de la verdad, aceptación del sufrimiento de las partes y perdón, pero, sobre todo, necesita de tiempo, mucho tiempo. Las leyes de punto final que se aprobaron en varios de estos países flaco favor hacen para los cimientos de estas nuevas democracias. Pero, probablemente, este tipo de filmes sirve para denunciar estas conductas torticeras del terrorismo de estado. Aunque quizás se necesite de toda una generación para ir asimilando ese “incómodo” pasado sin cicatrizar, teniendo en cuenta, por analogía, que es ahora, a principios del siglo XXI, cuando en España se empieza a hablar abiertamente de la recuperación de la memoria y dignidad de los fusilados, desaparecidos y represaliados en la Guerra Civil española (1936-1939), casi setenta años después de aquellos hechos. Dice un viejo refrán que “la historia la escriben los vencedores”, pero acaso los vencidos tienen derecho a plantar cara a las versiones oficiales. Para ello sirve “Matar a todos”, una película correcta, aunque deja al espectador con la sensación de haber visto en demasiadas ocasiones este tipo de historias. Quizás sólo sirva para refrendar aquello del “Homo homini lupus” (hombre es un lobo para el propio hombre). Si ya lo decía Thomas Hobbes en el siglo XVII y que no haya cambiado el asunto en cuatro siglos, manda huevos como exclamó aquel.
|