55. Festival Internacional de Cine-Sección Oficial: "Reclaim your brain"
¡Fuego a los audímetros!
Título: “Free Rainer-Dein Fernseher lügt".
Director: Hans Weingartner.
Guión: Katharina Held, Hans Weingartner.
Intérpretes: Moritz Bleibtreu, Elsa Schultz Gambard, Milan Peschel, Gregor Bloéb, Simone Hanselmann.
Fotografía: Christine A. Maier.
Montaje: Andreas Wodraschke.
Duración:129 m.
País: Alemania - Austria.

Las primeras grandes campañas de comunicación de la historia, probablemente, procedieron de las mentes preclaras de los asesores de los emperadores romanos del siglo I d.C. “Pan y circo” era el lema de aquel entonces para controlar a las enardecidas masas. Veinte siglos después, la ecuación ha cambiado: televisión y fútbol, para evitar que las masas, aquellas por y para las que se gobierna –“Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”-, piensen de forma libre y, así, las poderosas multinacionales que controlan el mundo actual puedan hacer frente a hordas de individuos aborregados. De eso trata, más o menos, “Free Rainer-Dein Fernseher lügt" que propugna el revolucionario lema de “reclama tu cerebro”. La película del realizador Hans Weingartner es una ácida comedia sobre las interioridades del mundo de la televisión, la medición de audiencias, las ingentes cantidades de telerrealidad basura, pero, en definitiva, un cuestionamiento acerca de cómo manejar a la opinión pública. La historia es sencilla: un brillante productor televisivo, triunfador y adicto a todo tipo de vicios, sufre un accidente que le hace reflexionar sobre su profesión. A partir de ahí, decide hacer programas de calidad, en lugar de todos los realitys que genera. Sin embargo, los espectadores no respaldan este cambio. Entonces, se plantea cómo se miden esas cuotas de audiencia. Desengañado con el sistema, se alía con una mujer resentida y un grupo de inadaptados sociales para declarar la guerra a los audímetros.
La primera media hora de metraje es una gran explosión de trepidante ritmo, color y acción, con la que Weingartner realiza la caricatura del éxito profesional del protagonista. Después de ese arranque tan espectacular, el filme va perdiendo fuste, aunque sus situaciones hilarantes, provocaron más de una risa entre el público, que aplaudió con ganas a esta cinta alemana. La revolución contra la medición de la audiencia llega a plantear situaciones a cada cual más absurda, para mayor deleite de los ávidos espectadores deseosos de dar rienda suelta a la risa, tras tantos dramas a concurso. Weingartner sabe que su filme va a provocar un intenso debate, porque, tras la risa, hay todo un planteamiento dogmático acerca del subversivo empleo de los medios de comunicación por parte de los poderes económicos para controlar a las masas. Quizás ahí es donde cae en demasiados tópicos y lugares comunes. Que la televisión puede aborregar a las masas, ya se sabe, por ello recibe el nombre de “caja tonta”. Que la medición de las audiencias en un expediente X, idem de idem, porque ¿alguien ha visto alguna vez un audímetro o conoce a alguna persona que lo tenga en casa? Que las masas consumen basura y dan gracias por ello, baste con ver la parrilla de programación actual. Para el resto, esa ínfima minoría, existe la 2, las bibliotecas y otros centros de cultura. Claro que si nadie ve culebrones y todo el mundo consume documentales de la 2, ¿por qué los índices de audiencia reflejan lo contrario? En la Alta Edad Media, la cultura se confinaba en los monasterios, donde el clero, el único estamental no analfabeto, la gestionaba. Hoy día, ¿quién maneja la cultura? ¿Terminará la cultura siendo un bien elitista? Dicen que el saber no ocupa lugar, pero sí tiempo. ¿Y el tiempo necesario para hacer zapping? ¿Eso no es un derecho constitucional? A lo dicho, apaguen su televisor, abran un buen libro y ¡fuego a los audímetros!
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