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FELICES DIECISÉIS, de Ken Loach,
Título: Felices dieciséis
Título original: Sweet sixteen
Nacionalidad: Reino Unido-Alemania-España. 2002.
Dirección: Ken Loach.
Guión: Paul Laverty.
Fotografía: Barry Ackroyd.
Música: George Fenton.
Intérpretes: Martin Compston (Liam), Annmarie Fulton (Chantelle), William Ruane (Pinball), Michelle Coulter (Jean), Gary McCormack (Stan).
Estreno: 10-01-2003
Tras la guerra del ferrocarril de La cuadrilla, Ken Loach vuelve con Felices dieciséis, una película sobre la guerra de los raíles… de coca. Al fondo del cuadro, la temática que venera: la parte de la humanidad que se bate en un mundo sembrado de emboscadas. Pero esta vez sitúa en el centro de su relato a un solo personaje principal, un adolescente en el umbral de la edad adulta compelido a relacionarse con delincuentes para reunir a su familia. Aunque sin grandes sorpresas –la juventud le interesa desde el inicio de su filmografía, y su estilo sigue su peculiar y austero clasicismo-, un Loach de honesta factura.
En Greenock, ciudad portuaria de los alrededores de Glasgow, moribunda desde el cierre de los astilleros, Liam, granujilla de gran corazón, vive a salto de mata con su colega Pinball, vendiendo cigarrillos en los bares. Pero espera más: acaricia el sueño de ofrecer a su hermana y a su madre, que debe salir de prisión la víspera de su 16º cumpleaños, un verdadero techo, lejos de la miseria y de la violencia en las que la ciudad se baña. Roba una remesa de droga al compa de su madre y se lanza con Pinball al camelleo, antes de ser descubierto por el capo de la zona; el engranaje infernal de los problemas se desencadena.
Felices dieciséis reúne varios temas caros a Loach: una célula familiar desintegrada, con una madre encarcelada e incapaz de educar a sus hijos, un padre ausente, una hija que cría sola a un niño, y un hijo que se ocupa de sí mismo, un superviviente. Siempre atento hacia los humildes y desclasados, Loach eligió incluso un reparto no profesional, en el cual la mayoría interpretaba por primera vez ante una cámara, comenzando por Martin Compston (Liam), reclutado en un colegio local. Impresiona su encarnadura del personaje, derivado de un secundario de Mi nombre es Joe: dulce, de una gentileza fundamental, también edípico, sabe mostrarse violento y no retrocede ante el miedo suscitado por los escollos que se alzan en la ruta que lleva a sus sueños. Personaje sobre el que se construye la intriga, la madre de Liam es igualmente interpretada por una actriz no profesional, Michelle Coulter, empleada en una estructura de ayuda a toxicómanos en la vida real. A diferencia de sus dos hijos, Chantelle y Liam, adopta un comportamiento inmaduro e irresponsable; los hermanos, obligados a asumirse a sí mismos, estrechan los lazos que les unen en la adversidad. Como siempre, es en esos momentos de complicidad, de compasión y de solidaridad cuando Loach alcanza la excelencia. Consigue comunicar al espectador, ya turbado por dos duras elipsis, la energía de la desesperanza que anima a sus héroes, arrastrados a su pesar en una espiral que les conduce inexorablemente más y más abajo.
Felices dieciséis vale también por su anclaje en una realidad muy actual de Escocia. Según un informe redactado para los servicios públicos dedicados a la juventud, la proporción de madres menores es la más elevada de Europa, y cerca de 10.000 niños viven en acogida y otros 100.000 sufren violencia en su propio hogar. Testigo lúcido de su tiempo y de sus contemporáneos, Ken Loach, que firma su cuarta colaboración con el guionista Paul Laverty, ex abogado de Glasgow, ofrece una obra fiel a sus concienzudos combates sociales, con su sabia mezcla de ternura, de desesperanza y de coraje frente a los golpes de la fortuna, sin olvidar un humor de situaciones y de lenguaje que en la segunda parte debe desaparecer. Un filme, en definitiva, que se inscribe perfectamente en la continuidad de su obra.
(Premios: Mejor Guión Cannes’2002, Espiga de Oro y Premio a la Mejor Fotografía Valladolid’2002, Premio Fipresci Cine Europeo’2002, Mejores Película y Actor Revelación BAFTA’2002)
Juan Miguel Perea
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Juan Miguel Perea
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