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56. Festival Internacional de Cine-Zabaltegi: "L’heure d’été"
Herencia desapasionada
Título: "L'heure d'été".
Director: Olivier Assayas.
Guión: Olivier Assayas.
Intérpretes: Juliette Binoche, Charles Berling, Jérémie Rénier, Edith Scob, Dominique Raymond.
Duración: 103 m.
País: Francia.
El realizador Olivier Assayas, viejo conocido del Zinemaldia, certamen en que presentó su opera prima en 1986 -"Désordre"- y en el que la actriz Jeanne Balibar obtuvo la Concha de Plata 1998 por su actuación en la cinta "Fin août, début septembre" del director galo, vuelve a San Sebastián con este filme bien construido que, en todo caso, adolece de un mínimo de emoción. Historia bien contada de un trío de hermanos, herederos de una importante colección de arte, creada por su tio abuelo, el pintor Paul Berthier. A la muerte de la madre de los interfectos, éstos habrán de enfrentarse a qué hacer con el caudal relicto, compuesto, principalmente, por una colección de pinturas, mobiliario y elementos circunscritos a las artes aplicadas. De todo ello, destaca sobremanera los dos paisajes de Camille Corot (1796-1875) y la mansión que alberga todos estos tesoros artísticos y que fue el hogar de su difunta madre, además del punto de encuentro de la familia. De esta manera, Frédéric (Charles Berling) se deberá enfrentar a la ruptura de los lazos emocionales con su legado, mientras sus hermanos Adrienne (Juliete Binoche) y Jérémie (Jérémie Renier) serán partidarios de subastar todos los bienes, cortando así, de un plumazo, con sus raíces familiares. Pragmatismo frente a sentimentalismo, pero todo de una manera muy desapasionada.
¿Por qué desapasionada? Tan simple, porque, pese a tener puntos de vista dispares acerca de qué hacer con su herencia, no se produce un enfrentamiento enconado. Parece de ciencia ficción que una sucesión hereditaria que contiene obras de arte por la que puja hasta el mismísimo Musée d'Orsay se dilucide de forma tan pacífica, como una votación democrática, en la que dos deciden vender y el tercero debe acatar el deseo de la mayoría. Sin ir más lejos, la resolución de la herencia de Pablo Ruiz Picasso (1881-1973) fue una contienda legal de gran complejidad, en la que se enfrentaron su hijo matrimonial, Pablo, con sus hijas extramatrimoniales, Claudia, Maya y Paloma, y la viuda legal, Jacqueline. Por eso suena a irreal el planteamiento de la película, porque ya lo dijo Quevedo: "poderoso caballero es don dinero". Obviando esa "nimiedad" en la que se sustenta la obra, si el director y guionista pretende ofrecer una visión bucólica de los veranos pasados en una villa señorial en la campiña francesa, pues vale, aunque para ello sobra una Juliete Binoche desaprovechada por el guión y un epílogo pseudo-romántico de la siguiente generación de Berthier despidiéndose de la casa solariega con una fiesta rave. Eso sí, a destacar la buena actuación de Charles Berling, en la piel del primogénito. Ya podrían ser todas las herencias así, sino pregunten alrededor, si carecen de tan "estimulante" experiencia.
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Iratxe de Arantzibia
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