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Sección Oficial: "Las vidas de Celia"
Demasiado predecible
Título:"Las vidas de Celia"
Director:Antonio Chavarrias
Guión: Antonio Chavarrias
Intérpretes: Najwa Nimri, Luis Tosar, Daniel Giménez Cacho, Aida Folch, Álex Casanovas.
Fotografía: Guillermo Granillo
Montaje: Anastasi Rinos
Música: Fernando Corona
Duración: 105 m.
País: España - México
Calificación: 3
Aburrida y predecible cinta de Antonio Chavarrias (L'Hospitalet, Barcelona, 1956) en la que el director catalán juega a entremezclar planos temporales con la intención de descubrir las circunstancias que rodean a la violación y posterior asesinato de una joven. El homicidio parece estar conectado con el intento de suicidio de Celia (Najwa Nimri), lo que hace que el policia encargado del caso, Miguel Ángel (Luis Tosar), se inmiscuya en las relaciones familiares de Celia y su entorno. Conforme va descubriendo la maraña de entroncadas situaciones de la familia –divorcio, acoso, abusos a menores, etcétera-, cada vez tendrá más seguridad de que el asesinato de Melany (Jimena Ayala) está intrísecamente relacionado con el mundo de apariencias de Celia. Incluso el magnífico actor Luis Tosar –“Los lunes al sol”(2002) y “Te doy mis ojos” (2003)- se encuentra de más en una obra en la que sobra desde metraje hasta el batiburrillo de tiempos narrativos.
La inclusión en el título del nombre de Celia (Najwa Nimri) da a entender que ésta es la protagonista o el nudo de unión entre los personajes de la cinta; la interrelación entre sus hermanas Ángela (Aida Folch) y Carmen (Mentxu Romero), su marido Agustín (Daniel Giménez Cacho) y su cuñado (Alex Casanovas), será el núcleo en que el policia Tosar centrará sus sospechas, hallando de manera oculta situaciones no tan bucólicas como era de esperar: el marido –Agustín- abusa y deja embarazada a la menor –Ángela-, la otra hermana es acosada por su ex-marido, etcétera. Sin embargo, lejos de ser el centro de esa tela de araña, Celia parece, en ocasiones, un personaje comparsa que ni se entera ni quiere enterarse de qué sucede a su alrededor. Najwa Nimri vaga por la escena sin una clara finalidad de nexo de unión. Lo peor de este desaguisado es que, en un alarde de máxima originalidad cinematográfica, el director Antonio Chavarrias se dedica a meter en una misma batidora retazos del presente y del pasado, como si pudiera componer una especie de “Pulp Fiction” (Quentin Tarantino, 1994) cañí.
Si la excusa para inmiscuirse en los secretos del mundo de Celia es la investigación del crimen contra Melany, el policia y, por ende, el espectador, pronto empieza a descartar a sospechos. De esta manera, por descarte, en pocos planos, sabe quién es el violador-homicida. Vamos, que no es necesario haber leído la bibliografía completa de Agatha Christie ni un Master en Criminología para identificar al culpable. Por eso, sobra mucho metraje de esta anodida cinta que, es de esperar, pase pronto a los videoclubs y deje poca huella en la memoria del espectador. Como diría aquel, un bodriete español en Sección Oficial.
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Iratxe de Arantzibia
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