Cruz del Sur
De brujas, magias y sangres
AUTORES:
Guión: Luis Durán
Dibujo: Raquel Alzate
TÍTULO:
Cruz del Sur
EDITORIAL:
ASTIBERRI, Bilbao. Diciembre de 2004
FORMATO:
23 X 32 X 1 cm.
ENCUADRENACIÓN:
Álbum de tapa dura (cartoné). 62 páginas a color.
ISNB:
84-9582-586-4
Érase una vez una época oscura en la que los vientos y los bosques formaban parte de la vida de las personas. Érase una época de señores crueles, de brujas que apagan el fuego de su hoguera y de niños huérfanos pero con padres muy especiales. Érase una vez Cruz del Sur, un cuento sobre tiempos medievales, sobre personajes marcados por la magia de su destino.
Cuando uno tiene entre sus manos el álbum dibujado por Raquel Alzate y escrito por Luis Durán siente que se abren las puertas del tiempo y que se adentra en plena Baja Edad Media. Lo primero que a uno le llama la atención, echando un simple vistazo por encima, es el colorido que presentan las páginas. Este colorido nos permite fijarnos en el peculiar dibujo de la obra. Cruz del Sur está compuesto por unas viñetas a las que no estamos acostumbrados en un cómic habitual. Si normalmente se suele tender a un dibujo de líneas delgadas y limpias (o por lo menos que dibujan perfectamente la figura del personaje) en este caso, cada viñeta parece un pequeño cuadro. Se tratan de unos dibujos muy tortuosos, parece que están dibujados al óleo. Pero como sabemos que las apariencias engañan, y más en tiempos de oscurantismo y hechicería, hay que decir que toda la obra esta realizada gracias al preciado photoshop. Dos años de duro trabajo y de superponer capa sobre capa han dado como fruto unas viñetas de una riqueza pictórica (o pixélica, jeje) pocas veces visto en el mundo del tebeo, y menos del tebeo español.
Por un lado, podríamos hablar de los fondos. Podemos encontrar dos formas de que nos los presenten. En la primera el paisaje se nos muestra como un personaje más. La figura de los personajes pierde importancia para que la autora se recree en la magnificencia de los árboles, de los coros de ramas que dibujan el camino de los soldados. Esto se debe a que los autores buscan la personificación de algunos elementos naturales para convertirlos en personajes activos de la narración.
En la segunda el color de los fondos nos trasmite el estado de ánimo de los personajes a los que acompañan. Así si algún personaje se encoleriza el fondo se convierte en rojo, si el personaje tiene una actitud distante hacia otro el fondo se convierte en azul. De esta forma, además de guiarnos por las muecas de sus rostros, estos colores enfatizan el grado emocional.
Sigamos con el dibujo, pero ahora hablaremos de la caracterización del los personajes. En este caso, la técnica pictórica de Raquel Alzate consigue construir unos rostros de gestualidad sorprendente. Parece que cada personaje saliese de un cuadro, el mimo con el que la ilustradora se ha dedicado a sus creaciones le permite dibujar con luces, con sombras y un trazo manchado pero de un detalle impactante las emociones con muchísima más intensidad. Además, los dos personajes protagonistas de la historias están dotados de unos ojos de un considerable tamaño en comparación con el resto. Si los ojos son el espejo del alma está claro que los autores quieren que podamos sumergirnos en el alma de éstos. Y si desean que conozcamos a estos personajes en profundidad, pienso que se puede deber a que quieren que quede bien claro quienes son los buenos y quienes son los malos. Quieren que nos posicionemos en el mundo del bien y del mal, los buenos son aquellos a los que, en el reflejo de su mirada, se les lee las entrañas de sus sentimientos, aquellos que aunque no hablen, nos lo dicen todo. Sin embargo, en el bando de los malvados nos encontramos con unos personajes bastante arquetípicos, asiduos de cualquier historia medieval.
 
En primer lugar, tenemos al hijo del rey en dos etapas, de niño y adolescente. Está dibujado como los míticos príncipes egoístas de cuentos medievales. Fuerte, poderoso, consentido y con el ceño fruncido en un gesto de eterna maldad. A su lado le acompaña el bufón de la corte, feo, enano y contrahecho (si hablamos de lo físico), pelota, cruel y desalmado (si hablamos de su perfil psicológico). Como cualquier historia medieval que se precie, no puede faltar la representación del clero. Obeso, de facciones redondas, con calva monacal y obsesionado por la fe “auténtica” se nos presenta el cura de la corte de Cruz del Sur. Sólo nos falta un caza brujas para completar el cuadro. Si alguien ha leído el Señor de los Anillos (en su defecto haber visto la película) nuestro perseguidor de herejes sería un símil físico (pero en el lado oscuro de la fuerza) del Aragorn que inventó Tolkien para acompañar a sus medianos. Un conjunto de personajes con una personalidad muy definida, pero a los que si observamos en general nos recuerdan a los dibujos de seres mitológicos que aparecen en libros de ilustraciones especializados en estos temas.
Como ya he dicho al principio, para encuadrar a los personajes se han creado unos fondos casi vivos. Pero además del colorido individual de cada viñeta, el colorido de la composición final de la página, tiene cierta relevancia. Volvemos a hacer hincapié en la necesidad de trasmitir ambientes y emociones mediante atmósferas y sin duda ese colorido final de la página ayuda mucho a ello. Estas manchas podríamos dividirlas en tres colores el naranja, azul y verde.
El naranja es el color de lo terrenal, es decir, el pueblo y todo lo relacionado con él aparece dibujado bajo esta tonalidad. La luminosidad del naranja permite unos juegos de luces y sombras que acentúan la agresividad y la aridez del entorno.
El azul (los tonos fríos y oscuros) es el símbolo de miedo, soledad y alerta de situaciones de peligro. En las páginas oscuras las palabras se las lleva el viento y el silencio y la tensión se nos hacen más palpables desde la nocturnidad.
Por último está el verde, color de la esperanza, libertad, refugio, símbolo de la naturaleza. Aparece en el tramo final del relato para envolver a los protagonistas de la seguridad que le da a uno volver a casa.
Y antes de acabar, no quiero dejar de comentar el interés que me despierta el uso de los encuadres. Quizá el más fácil de ver es el uso de los contrapicados. En un cómic tan visual y pictórico, incluso cinematográfico, es fácil identificar este tipo de planos con roles de poder. Los personajes y objetos poderosos, amenazantes, con cierta presencia aparecen encuadrados como si el observador estuviese ubicado en un punto inferior. Ya que hemos hablado de la forma cinematográfica, vemos lo que gustan los autores de planos bonitos (me refiero con bonito a planos generales y panorámicas, juegos de planos y contraplanos, por ejemplo cuando la niña, cuya madre ha sido asesinada, escucha cómo deciden su futuro). Pero este cuento tan lleno de magias y fantasías acoge algunas escenas en las que la violencia toma cierta notabilidad. Es una forma de recordamos que además de estar delante de un cuento mitológico, estamos ante un cuento para adultos. Esas imágenes de violencia que se nos muestran, la bruja atravesada por una flecha, el dedo cortado y el golpe que le propician al bufón al final se convierten como en el conjunto de imágenes que va a guardar la protagonista en su mente.
En general, podemos decir que estamos ante un cuento gótico medieval con escenarios personajes tortuosos, con un bando de buenos, otro de malos. Luis Durán y Raquel Alzate han construido para nosotros una tierra y una historia épica, una historia en la que el lector no puede evitar posicionarse con uno de los dos bandos, imagino que con el de los buenos. Porque en esta historia, como en cualquier cuento, los buenos son muy buenos y los malos son muy malos. Y si hay algo que debemos agradecer a toda la composición es que a pesar de que la magia casi no aparece explícitamente, la podemos sentir en cada página, en cada viñeta gracias a la plasticidad y sinuosidad de cada trazo.
Atrévete a soñar que el viento te protege y que la madre tierra es precisamente eso, aquello que te dio la vida.
Una obra para dejar volar la imaginación. Para volver a la Francia del siglo XII y sentir el miedo y la fascinación en la época más oscura de la historia de la Humanidad.
Gracias a Ana Soto, ya que ella fue quien me descubrió esta fantástica obra, además esta reseña esta escrita a cuatro manos, porque sin las charlas y opiniones de Ana Soto esta reseña difícilmente hubiese podido ver la luz.
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